Opinión

El GIEI a la PGR: la
justicia no camina

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GIEI

Cuentan que no hace mucho un presidente de la República llamó a un político y le invitó a hacerse cargo de la Procuraduría General de la República. Palabras más, palabras menos, ese funcionario resumía su paso por la PGR con esta analogía: Llegas y te dicen, mira, te encargo este Ferrari. Y tu lo ves y luce imponente. Te dan las llaves, te subes, se siente a todo dar, pero cuando accionas el encendido… no pasa nada, el auto no prende. Te bajas, abres el capó y descubres que no tiene máquina.

Hay muchas maneras de leer el informe que entregó ayer el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).

Habrá quien vea en ese documento, masiosare mediante, un montón de paja injerencista. Y habrá quien lo abrace como a una nueva Biblia, pecando de fe ciega. En medio, el informe es, en varios sentidos, la ratificación de que el Ferrari no es tal, que la PGR, por principio de cuentas, pero sobre todo el conjunto del sistema penal que nos rige, no prende, no camina, está desvielado.

Y cuando algo no funciona, incluso lo que se supone que sí hace termina por ser contraproducente, como le ocurre a la PGR con la llamada “verdad histórica”.

La verdad histórica sobre Ayotzinapa, cabe destacar, sigue viva. Si algo ha hecho la PGR de Arely Gómez es tratar de sostener a toda costa la tesis central de la versión de Jesús Murillo Karam: los estudiantes fueron incinerados en el basurero de Cocula y sus restos acabaron en el río San Juan. Si no existen pruebas irrefutables de que hayan sido 43, o siquiera 17, los ahí reducidos a cenizas, para la Procuraduría es lo de menos. Arely Gómez heredó, e incrementó, declaraciones de presuntos autores de la matanza y, ante la ausencia de evidencias científicas, el viejo credo del modelo penal mexicano goza de cabal salud: si tenemos las confesiones, el caso está cerrado.

Salvo que es precisamente en este punto donde el informe revelado ayer por el GIEI pone en aprietos a la PGR, pues concluye que fueron atropellados los derechos de al menos 17 de los presuntos autores de la desaparición y muerte de los 43 y de las otras seis personas muertas en los hechos de Iguala el 26 de septiembre de 2014.

“El análisis ponderado de todas las declaraciones, evidencias físicas, puestas a disposición y los demás materiales analizados, muestra, a juicio del GIEI, que en todos ellos se incluyen indicios significativos de malos tratos y torturas, tomando como pruebas los propios informes existentes en el expediente”, dice el informe del GIEI en su página 406.

Es decir, en los expedientes en que se basa la verdad histórica, el GIEI encontró suficiente material para apelar al Protocolo de Estambul, que documenta la tortura y los tratos inhumanos, en 17 casos de presuntos autores de la matanza, entre ellos los de algunos de los principales acusados, como son El Pato, El Gil, El Cepillo

La semana pasada el grupo de peritos argentinos publicó su reporte íntegro sobre los hechos de Iguala. En pocas palabras, cuestionaron la versión oficial del incendio en Cocula, denunciaron manipulación de pruebas y lamentaron que no se hayan resguardado debidamente las supuestas escenas del crimen.

Ayer, además de reiterar que su trabajo fue obstaculizado, el GIEI denunció peritajes inverosímiles en tiempo y forma. Y, para colmo, evidenciaron tortura.

La maquinaria de la PGR no sirve ni para mentir, ha demostrado plenamente el GIEI. Allá nosotros si renunciamos a no ver que el Ferrari no es tal.

​Twitter: @SalCamarena

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