Opinión

El futuro que se avecina

   
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TLCAN. (Shutterstock)

Al tiempo que la delegación mexicana que participará en las negociaciones del TLCAN se prepara a fondo, algunos grupos políticos trabajan activamente con especialistas en el tema, a fin de aportar a la relación trilateral nuevos enfoques sobre la materia.

Tal es el caso del Seminario Internacional para Repensar el Futuro, que organiza el Partido Nueva Alianza, comandado por Luis Castro, y que a la inauguración llegaron Alejandra Barrales, presidenta nacional del PRD; Cesar Camacho, líder de la bancada priista en la Cámara de Diputados; Damián Zepeda, quien acudió con la representación de Ricardo Anaya, entre otros militantes de diversas instituciones políticas, quienes se reunieron con la finalidad de establecer nuevas agendas y encontrar mejores vías para defender la soberanía y los intereses nacionales; para promover posiciones de política internacional a favor del multilateralismo, de la democracia representativa, de los derechos humanos y libertades, de la cooperación internacional, del cuidado del medio ambiente y, por supuesto, de la globalización, el libre comercio y el desarrollo integral de las naciones.

La presidencia de Donald Trump apunta hacia un neoproteccionismo económico de Estados Unidos, ante lo cual nuestro país debe establecer políticas públicas que alienten la relación comercial, económica, social y cultural con otras regiones del mundo. Por ello la realización de estos foros en donde se reflexiona a fondo con expertos en el tema, bajo un enfoque para encarar la renegociación del Tratado de Libre Comercio y las implicaciones que dicha negociación tendrá sobre futuros acuerdos comerciales.

Nuestros socios comerciales en el TLCAN, y particularmente Donald Trump, deben tener la claridad para aceptar que una negociación debe ser ganadora para los participantes, y con ello confirmar a América del Norte como la zona económica con mayor potencial para promover el desarrollo y el crecimiento económico del mundo. La integración de las economías no es sólo un asunto comercial, sino un tema geoestratégico, de sólidas alianzas para construir un mejor futuro.

Sin embargo, también debe realizarse una revisión muy escrupulosa sobre la incapacidad de la economía global y las democracias liberales para resolver los añejos problemas de pobreza y desigualdad, de inseguridad, de incapacidad para generar un bienestar social socializado.

Porque habrá que reconocerlo, apunta Luis Castro, de que el ascenso de los populismos de izquierdas y derechas se debe a las posiciones proteccionistas contra la globalización y el libre mercado. El enojo ciudadano y su desilusión sobre la democracia y contra los políticos son resultado del déficit económico, de empleo, de bienestar y equidad social.

Reflexionar y discutir, otro de los propósitos de este seminario, sobre la forma de impulsar políticas de involucramiento de la sociedad en la esfera pública, de la ciudadanía, de la gente, para que el accidente de la elección de Trump y sus clones en otras latitudes, de izquierda o de derecha, no vuelvan a ocurrir.

Con más de 50 panelistas de Estados Unidos, de países de América Latina, de Europa y por supuesto de México, el seminario trabajará toda la semana para luego entregar las conclusiones al presidente Enrique Peña Nieto y a diversos integrantes de su gabinete.

Se espera que en estos trabajos se integren dirigentes políticos partidistas, pero también de los llamados independientes y de la sociedad civil en general, y que su propósito sea el interés superior de México y no los personales o de grupo.

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