Opinión

El futuro del empleo (Parte 1)

El mundo está cambiando radicalmente. Creo que esta frase pudo haber sido utilizada en muchas ocasiones por el ser humano en diferentes etapas de la historia. En este sentido, por ejemplo, una persona de 90 años (i.e. que nació en 1924) ha experimentado desde el uso de carreta jalada por caballos, el debut de la radio, las primeras filmaciones mudas y aviones impulsados por motores de hélice, hasta vehículos de motor, aviones supersónicos, televisión a colores, la llegada del hombre a la luna, los teléfonos inalámbricos, las computadoras, el Internet, el Internet inalámbrico, los teléfonos “inteligentes” y las tablets. No obstante lo anterior, creo que en esta ocasión lo que está aconteciendo tiene un peso mayor, dada la velocidad a la que se están dando los cambios tecnológicos.

Para darnos una idea de la gran velocidad que está tomando el avance tecnológico, la literatura técnica invoca el documento de investigación del cofundador de Intel, Gordon E. Moore -publicado en 1965-, en el que Moore presenta una relación entre el número de transistores que se incorporan en los circuitos integrados y el tiempo. Lo que dijo Moore hace cerca de cincuenta años es que el número de transistores embebidos en los circuitos integrados se duplica cada dos años. Esta predicción ha sido tan precisa a través de los años que ha llegado al nivel de ley: “Ley de Moore”. De hecho, derivaciones de esta ley han sido utilizadas para pronosticar también la velocidad de procesamiento de los microprocesadores, capacidad de memoria y almacenamiento de datos, área física que ocupan estos circuitos integrados y hasta el número y tamaño de pixeles de las cámaras digitales, así como la disminución en los costos.

En este sentido, si la “Ley de Moore” se continúa cumpliendo para la velocidad de las computadoras, no sólo es lo que vaya a pasar a partir de ahora, sino también de qué base estamos partiendo. e.g. no es lo mismo que en un periodo de 24 meses se duplicara la velocidad de un microprocesador Intel 80386 de 16.5 Mhz -de finales de los ochenta-, a uno de 33 Mhz -a inicios de los noventa-, que ahora que hablamos de microprocesadores iCore 7, que procesan datos a una velocidad de 2 Ghz y que en algún tiempo estemos hablando de 4 Ghz. Esa velocidad a la que está evolucionando la tecnología en general tiene una relación estrecha con la robotización de procesos y cambios profundos en la forma en como vemos al mundo hoy en día.

En el 2005 los “tecnólogos” o gurús más prestigiados en esta materia aseguraban que aunque la tecnología estaba avanzando a velocidades nunca antes vistas -y que a esa velocidad podríamos pensar en la robotización de una gran cantidad de ramas de la actividad económica-, al menos las funciones cognitivas y el reconocimiento de patrones iban a ser exclusivas del ser humano en las próximas décadas. Quién iba a pensar que sólo algunos años más tarde esta aseveración iba a quedar obsoleta. Un claro ejemplo de esto es el coche de Google, que se maneja solo.

Estas habilidades que se pensaron “exclusivas para los seres humanos” por algunas décadas, ya no lo son. El cambio es mucho más significativo que lo que se pensaba en 2005 y las consecuencias sobre el empleo y el tipo de empleos para los que va a generar demanda son más profundas.

¿Cómo va a ser nuestra vida cuando se generalice el uso de la impresora de 3D, los drones o los autos que se manejan solos? Yo quisiera abordarlo desde un punto de vista del impacto que este gran cambio tecnológico puede tener en el empleo, la política económica y el desarrollo de los países emergentes.

Twitter: @G_Casillas