Opinión

El freno económico que viene

 
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Freno a la economía. (Especial)

Es un hecho que en los últimos meses del año tendremos un freno a la actividad económica, asociado con un menor dinamismo del mercado interno.

Los indicadores disponibles de los últimos meses ya lo muestran.

Las ventas domésticas de automóviles llevan tres meses con caídas respecto a 2016. La más reciente, del mes de agosto, fue de -6.5 por ciento. Si se toma completo el periodo junio-agosto, el descenso es de -6.4 por ciento.

Las ventas de las tiendas agrupadas en la ANTAD (a unidades iguales), que comprenden el sector moderno de la economía, llevan cuatro meses de retrocesos en sus comparaciones anuales cuando se descuenta la inflación. El resultado en agosto fue un retroceso: -2.5 por ciento a precios constantes.

Hasta el mes de julio, el crédito de la banca comercial al sector privado continuaba expandiéndose, pero lo hace a tasas más bajas. El total del crédito al consumo en julio creció en 3.3 por ciento en términos reales, cifra distante del 8.5 por ciento con el que terminó el año pasado.

Las previsiones de Citibanamex para un crecimiento anual del PIB de 2.0 por ciento son consistentes con una economía que crece a una tasa anual de 2 por ciento en el tercer trimestre, pero de 1.6 por ciento en el periodo octubre-diciembre.

Otras instituciones tienen cifras ligeramente diferentes, pero en términos generales coinciden en las tendencias.

A mi juicio, hay tres factores que explican este comportamiento.

La primera es la inflación. Es inevitable que repercuta en el poder de compra. Este mes cumpliremos 5 meses con una inflación superior al 6 por ciento y en el año habrán sido 9 meses en esa condición. La última vez que tuvimos esa circunstancia fue entre el año 2000 y 2001. No podíamos esperar que la inflación estuviera en los niveles actuales y no pasara nada.

Por otro lado, la actitud de los consumidores empieza a ser cautelosa y se piensa dos veces antes de incurrir en deudas para la adquisición de bienes de consumo duradero, lo que frena compras de productos como los autos.

La tercera es la acumulación de deudas. Los consumidores con acceso al crédito ya no tienen tantos márgenes de maniobra como los que tenían hace 18 meses, en función del nivel de su endeudamiento.

Los pronósticos de la mayoría de los analistas sugieren que la baja en el ritmo del PIB será temporal y que es probable que la economía se recupere en el curso de 2018.

Citibanamex calcula un crecimiento de 0.6% en los primeros tres meses del próximo año, pero ve un salto a 3.1 por ciento en el segundo trimestre.

Si el proceso electoral que tenemos enfrente fuera uno más, quizás pudiera sostenerse ese pronóstico. Sin embargo, existen probabilidades altas de que enfrentemos un periodo de incertidumbre y volatilidad por el hecho de que López Obrador se mantendrá como uno de los contendientes con mayor probabilidad de ganar el 1 de julio.

No descarte que, en ese caso, en lugar de tener una recuperación clara en el segundo trimestre del año, nos enfrentemos a un periodo más largo de freno en la actividad productiva, que quizás sólo se daría la vuelta hasta el último trimestre de 2018.

No es un hecho, pero es un escenario que no debe descartarse.

Twitter: @E_Q_

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