Opinión

El FMI discute sobre la caída de los salarios 

 
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El FMI discute sobre la caída de los salarios.

En las economías emergentes, a mediados de la década de los 90, la participación de los salarios en el ingreso nacional llegó a 39 por ciento.

En el reporte que presentará el FMI esta semana en su reunión anual de primavera, el dato es de 37 por ciento para 2015.

Es decir, hubo una caída de dos puntos en la participación de los salarios en el ingreso.

En el caso de las naciones desarrolladas, el reporte del Fondo indica un descenso desde 55 puntos en la década de los 70 hasta niveles cercanos a 50 puntos en el caso del dato más reciente.

México no ha sido la excepción. En 2003 la participación del ingreso de los asalariados en el PIB era el equivalente a 30 por ciento; para el 2015, este porcentaje estuvo en 27.1 por ciento, de acuerdo con los datos del Inegi.

En el caso de México, hay una tendencia a la baja como en otros lugares, pero, además, desde hace muchos años, el peso de los salarios en el PIB ha estado por abajo del que tienen otras economías emergentes.

Paradójicamente, en ese mismo lapso los salarios medios de la economía formal crecieron en términos reales en 8.7 por ciento.

¿Cómo es posible que la participación de los salarios en el ingreso nacional, medido a través del PIB, descienda y al mismo tiempo haya un incremento de su poder adquisitivo?

La explicación es relativamente sencilla: el incremento en el PIB fue superior al alza en el salario real.

De 2003 a 2015 el incremento absoluto del PIB en términos reales fue de 36.1 por ciento.

Sin embargo, el incremento de la productividad laboral total en la economía para un periodo cercano (2005 a 2015, pues no hay datos anteriores) fue apenas de 5.2 por ciento.

¿Qué quiere decir lo anterior?

Que tenemos una enorme desigualdad tanto en salarios y productividad, y que los sectores de baja productividad jalan hacia abajo el ingreso.

Sin embargo, el comportamiento global que observamos tiene que ver con patrones de distribución del ingreso a escala internacional que han impactado negativamente en la parte del ‘pastel económico’ que va a los asalariados, y que históricamente ha sido menor en México que en otras naciones.

Resulta aún más interesante que éste sea uno de los tópicos que se abordan en la reunión anual de primavera del FMI.

Resulta claro que, entre los organismos internacionales, como el tan criticado FMI, existe una preocupación cada vez mayor por los efectos indeseables de procesos como la automatización o la globalización.

La agenda internacional sin lugar a dudas deberá poner énfasis en este tema, y en los procesos electorales de los diversos países –incluyendo desde luego México– deberá ser un asunto a ser considerado.

La visión de que simplemente el mercado arreglará todo no es sostenible, sobre todo porque los resultados como los que documenta el FMI, dan aliento a fuerzas políticas que tienden hacia políticas proteccionistas y populistas, y que, ante resultados insatisfactorios para grandes grupos de la población, tienen posibilidades de convertirse en gobiernos.

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