Opinión

El fiscal cachirul
(las minorías mandan)

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Santiago Nieto Castillo, al protestar como nuevo titular de la Fepade. (Cuartoscuro)

Dos locuras acontecidas en menos de una semana encienden las luces ámbar de nuestra zarandeada democracia.

Ahora resulta que un partido que ocupa el tercer, cuarto o quinto lugar de las preferencias ciudadanas, nos impone a un fiscal para Delitos Electorales que estaba en su nómina de pagos.

Un fiscal que ocultó su relación laboral con un partido político.

Ese fiscal cachirul tendrá en sus manos la búsqueda de infracciones que se cometan en los comicios presidenciales de 2018.

Sí, un fiscal cachirul porque estaba a sueldo en el PRD y ocultó ese vínculo.

No lo quitan, a pesar de que está comprobado el engaño, porque su nombramiento corresponde a una cuota del PRD según las reglas no escritas de la partidocracia.

Al Verde que lo castiguen si violó la ley, y a cualquier otro, pero no lo puede hacer el contratista de un partido aunque lo vistan de fiscal.

Sólo la desvergüenza o la locura pueden sostenerlo en el cargo. O el miedo a las minorías.

No es la única locura que nos enseña que estamos en manos de minorías organizadas y ruidosas. Ahí está la cancelación del Corredor Cultural Chapultepec, decidido por 3.1 por ciento de los 454 mil ciudadanos convocados a votar en la consulta del domingo pasado.

El tres por ciento que anuló el remozamiento de la avenida Chapultepec no tiene la culpa de que el 97 por ciento restante no haya salido a votar, es cierto.

Pero la enseñanza que dejó ese ejercicio es que las obras de gobierno no deben estar sometidas a plebiscito. Para eso se eligieron a los gobernantes.

El Corredor Cultural Chapultepec, que multiplicaría áreas verdes, comerciales, peatonales y recreativas, fue tumbado por una ínfima minoría organizada (Morena) que impuso su voluntad sobre un gobierno electo por la abrumadora mayoría de la población.

La minoría de 3.1 por ciento no quiere que en la ciudad se mueva nada. Mientras más se deterioren las cosas, mejor para ellos.

El Corredor Cultural Chapultepec lo canceló esa minoría con el pretexto de que se iban a instalar tiendas comerciales de grandes marcas, lo que sería una apropiación del espacio público.

Consideran que está mejor el muladar de patrullas descompuestas en la glorieta de Insurgentes, o la basura, ratas y cucarachas alrededor de los puestos de fritangas en la terminal de camiones en Chapultepec.

Una minoría asumió el mando. Los vacíos se llenan. Si la autoridad no se ejerce, lo hacen otros con menor legitimidad.

Lo gobiernos están para tomar decisiones, gusten o no. Para eso fueron electos, y no para 'lavarse' las manos en cada decisión con una 'consulta'.

Peor aún es el caso del fiscal electoral del país. Le tocaba proponer al PRD un candidato a ese puesto vacante, y designaron a alguien sin siquiera revisar que mintió en su currículum.

Santiago Nieto Castillo quitó de su amplísimo texto curricular el hecho de que trabajaba para el PRD y cobraba en ese partido.

Los organismos autónomos que fiscalizan el proceso electoral no pueden ser objeto de cuotas de los partidos, porque es desnaturalizar la reformas de 1992 cuando se creó el IFE.

Se trataba de entregar a la ciudadanía la organización y calificación de las elecciones, pero ahora estamos al revés: los espacios ciudadanos son cedidos a la partidocracia que por sus acuerdos cupulares nos impone a un fiscal cachirul.

Twitter: @PabloHiriart

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