Opinión

'El Fin del Poder'

 
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Moisés Naim. (http://es.wikipedia.org/)

Uno de los libros de cabecera para todos los políticos del mundo debiera ser el extraordinario texto de Moisés Naim titulado El Fin del Poder.

A mi parecer, este texto marca un antes y después para entender lo que pasa hoy en el planeta… y también en México.

Los esquemas tradicionales de acceso y preservación del poder están dejando de funcionar, y los que están encumbrados, en muchos casos, no lo entienden.

Dice Naim: “El poder se está dispersando cada vez más y los grandes actores tradicionales (gobiernos, ejércitos, empresas, sindicatos, etcétera) se ven enfrentados a nuevos y sorprendentes rivales, algunos mucho más pequeños en tamaño y recursos”.

Un párrafo más de Naim:

“Sabemos que el poder está fluyendo de quienes tienen más fuerza bruta a quienes tienen más conocimientos, de los países del norte a los del sur y de occidente a oriente, de los viejos gigantes empresariales a empresas más jóvenes y ágiles, de los dictadores aferrados al poder a la gente que protesta en plazas y calles”.

En su texto, Naim habla de tres revoluciones que han sucedido y que han cambiado la dinámica del mundo: la de la disponibilidad de bienes y servicios; la de la movilidad de la población y los recursos; y la de la mentalidad.

Sobre la base de estas tres revoluciones, se ha dado la fragmentación del poder político. Por ejemplo, el número de naciones soberanas en el mundo se ha multiplicado por cuatro veces desde 1945. Además, nunca habían existido tantas democracias como hoy.

Pero además, hay una emergencia de las minorías. Entre los 34 países integrantes de la OCDE sólo cuatro tenían un Congreso en el que hubiera mayoría absoluta del partido en el Ejecutivo. Hace 30 años, los grupos minoritarios en los Congresos controlaban 10 por ciento de los escaños; hoy, los partidos que no están en el Ejecutivo controlan en promedio un 55 por ciento.

Pero además, quienes llegan al poder están cada vez más acotados por los grandes centros financieros internacionales, por los Congresos que no controlan, por Poderes Judiciales cada vez más independientes, y por medios y sociedades civiles activas que vigilan y exponen.

Este proceso es universal e irreversible. Quienes imaginen que las viejas fórmulas de acceso y ejercicio del poder les garantizan la permanencia, se están llevando en todas partes chascos gigantescos.

Hasta aquí Naim.

A mi parecer, una de las primeras cosas que deberían hacer los asesores del presidente Peña es contratar a Naim como asesor de cabecera… y lo más importante, escucharlo y tomarlo en cuenta.

A veces pareciera que tienen la percepción de que el país es hoy como lo fue por décadas.

Le reitero lo que le he dicho una y otra vez en este espacio. Que al gobierno del presidente Peña le vaya bien, no sólo es un deseo sino una necesidad fundamental del país.

Sin embargo, a veces pareciera que el cúmulo de malas decisiones que se toman deriva del deseo inconsciente de que la próxima administración federal caiga en las manos de un populista.

En otras palabras, pareciera que los mejores promotores de López Obrador son los que dicen oponerse a él.

Twitter: @E_Q_

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