Opinión

El fin del Pacto y sus efectos

29 noviembre 2013 5:10

 
No fue sorpresa. El Pacto tenía los días contados.
 
No era necesario tener información privilegiada para saberlo.
 
La salida del PRD del Pacto –y por tanto la conclusión de éste- era un tema de días y se esperaba que ocurriera al mismo tiempo que se dictaminara la reforma constitucional en materia de energía.
 
Quedó claro desde hace semanas que el PRI y el PAN iban a sacar adelante esa reforma, y por lo tanto el PRD tendría que abandonar la mesa del Pacto como resolvió en su Asamblea.
 
Lo novedoso en lo ocurrido ayer es que los hechos se desencadenaron antes. Al no incluirse en el borrador del dictamen de la reforma política la reglamentación de la consulta ciudadana ni la reforma política del DF, la dirigencia del PRD decidió “adelantar” su salida.
 
No es que esos temas no se vayan a incluir. Lo que ocurre es que no están en el paquete que se quería dictaminar y votar hoy mismo, lo que por cierto ya no sucederá.
 
La decisión de la dirigencia del PRD tiene que ver también con el balance de fuerzas que se vive al interior del partido.
 
El grupo de los “Chuchos”, Nueva Izquierda, que tiene la mayoría actual en el partido no tiene amenazada su posición, pero sabe que existe la posibilidad de que en el 2014 pueda haber un éxodo hacia Morena, el partido de AMLO, si se percibe que la cercanía del PRD con el gobierno es excesiva.
 
López Obrador ya se frotaba las manos para captar una parte de las bases del PRD a quienes no les gusta la presencia del partido en el Pacto. Ahora le va a costar más trabajo.
 
Era una necesidad del grupo dominante del PRD pintar su raya en una reforma en la que el PAN es quien ha estado poniendo condiciones.
 
Aunque el proceso legislativo se detuvo, en el peor de los casos se reactivará a partir del lunes –si no es que antes- y en el curso de la próxima semana comenzará la discusión de la propuesta de los borradores del dictamen de la reforma constitucional en materia de energía, la que será aprobada por la mayoría calificada en las dos cámaras antes del 15 de diciembre.
 
¿Significa lo anterior el fin del Pacto por México?
 
Sí, es el fin de un instrumento que promovió varias reformas a partir de alianzas de los tres principales partidos.
 
El guión de lo que iban a ser la reforma fiscal, la política y la energética, estaba escrito desde septiembre.
 
El PRI requirió de la alianza con el PRD para sacar la reforma fiscal; requería de la alianza con el PAN para sacar adelante la energética y eso condicionó el contenido de la reforma política.
 
¿Se romperá entonces la interlocución entre el gobierno y el PRD?
 
De ninguna manera. A la vuelta de las semanas, en un esquema que ya no será la “mesa del Pacto”, se regresará a la interlocución en materias que interesan a ambos.
 
Le pongo el caso de la ley reglamentaria de la reforma a las telecomunicaciones.
 
En el mes de febrero, el PRD buscará influir en el contenido de esa ley y buscará aliarse con el PRI o incluso con el PAN para sacarla adelante.
 
¿Es posible que se vaya más allá de lo planteado por el presidente en la reforma energética?
 
No habrá modificaciones a la propuesta de reforma constitucional que ya se ha enviado. Es decir –como ya le he comentado- no se van a incluir las concesiones.
 
Pero no descarte que en los meses de febrero o marzo, cuando se discuta la legislación secundaria, se incluyan más formatos de contratos que el de la utilidad compartida, lo que resultaría completamente lógico de acuerdo con los expertos, aunque en ningún caso se dé a las empresas contratistas el derecho a que las reservas petroleras formen parte de sus activos.
 
El Pacto, le reitero, habrá durado lo que debió durar y fue uno de los más productivos instrumentos políticos de la historia moderna del país.
 
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