Opinión

El fin del mundo

  
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El fin del mundo.

La elección presidencial en Estados Unidos es el evento más importante en décadas. Un triunfo de Donald Trump puede ser más relevante que la derrota de los soviéticos (1989-1991) en tanto que daría inicio a una etapa muy distinta para el mundo entero. Aunque muchos insisten en que, sin importar si gana, el daño está hecho, yo no coincido. No hay comparación entre el daño acumulado hasta hoy, y el que podríamos alcanzar a partir de mañana, en ese caso que espero sea remoto.

No sabemos con certeza quiénes votan por Trump, pero hay algunos datos relevantes. Primero, su voto es mayoritariamente de hombres, y de entre ellos, quienes se consideran 'blancos'. Pero eso, por sí mismo, no indica tanto como pensamos, ya que buena parte de los estados que puede ganar Trump no tienen mucha presencia de otros grupos.

Aunque Estados Unidos es un país plural, esa diversidad se encuentra más en las costas que en el centro del país, que es la zona en la que el Partido Republicano tiene mayor fuerza. La concentración del voto entre 'hombres blancos' y de pocos estudios, ha sido interpretada como un asunto económico: se piensa que son quienes más han sufrido del proceso de transformación económica en los últimos cuarenta años.

Algo hay de eso, pero no tanto, como ya lo comentamos el jueves pasado. Lo que parece estar detrás es más bien un sentimiento de pérdida de estatus, no necesariamente económico, que provoca miedo, que muchas veces es transformado en ira. Proceso psicológico nada raro, por cierto.

En segundo lugar, hay una proporción relevante entre esos votantes que no parece entender bien lo que Trump significa. Eso tampoco tiene nada de raro, así ocurre con todos los candidatos en todas las elecciones, hay un 'voto duro' que ni siquiera ve las noticias. En Estados Unidos ese voto puede ser de 40 por ciento para cada uno de los partidos grandes, y es sólo el pequeño porcentaje adicional lo que cambia de acuerdo con el candidato y su campaña. No dudo que en este caso Trump haya perdido parte de ese voto duro, especialmente entre mujeres, hombres 'no blancos' y personas con estudios, pero esa pérdida parece haberse compensado con grupos extremos que en otras ocasiones no votaban, y que ahora lo harán. Ese grupo es lo que nos preocupa a todos: son racistas, paramilitares, inadaptados. No creo que sean la mayoría de los votantes de Trump, y por lo mismo no creo que el daño hecho hasta hoy sea determinante.

Eso cambia si gana el personaje mencionado. El efecto de arrastre del ganador de una elección, el poder del gobierno, y la sensación de triunfo e impunidad de esos inadaptados sí puede convertirse en un daño permanente y profundo. Y lo que está en juego no es el muro de la frontera, es la democracia estadounidense, la más antigua y consolidada del mundo. Lo que está en juego es la civilización occidental moderna, para ponerlo más fácil.

Ayer le planteaba cómo creo que funcionamos los seres humanos en sociedad, y cómo nos ha costado trabajo procesar las grandes transformaciones, especialmente las dos últimas, hace 500 años y hace apenas cien. Ahora parece ocurrir lo mismo. El triunfo de Donald Trump creo que será el elemento desestabilizador que terminará con una época, la época de la razón, ya bastante dañada por el sentimiento inducido por los medios. Las épocas no acaban por la llegada de una nueva forma, sino por la deformación de las formas vigentes. Eso es Trump, la deformación definitiva de los medios de comunicación.

Si hoy gana (que parece, y espero, que no será así), todo será diferente. Mucho más diferente de lo que usted imagina.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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