Opinión

¿El fin del corcho?

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corchos

La palabra corcho viene del latín córtex que significa corteza, y precisamente el corcho es la corteza de un árbol llamado alcornoque cuyo principal productor es Portugal. El corcho es un tejido vegetal formado por células muertas compuesto por canales microscópicos conocidos como lenticelas que permiten el paso de muy poco oxígeno, por ello el vino evoluciona en botella.

Sin embargo existe actualmente un debate sobre el tapón ideal para el vino. El ritual de descorche es cautivante, mientras que los vinos con “taparrosca” o tapones sintéticos, carecen de glamour al momento de su destape, pero la calidad del vino no está en función de su taponado. El corcho sirve como sello ideal para que el proceso de afinamiento del vino continúe después del embotellado, es decir, que su integración molecular se dé a través de la micro oxigenación llevada a cabo por medio de las mencionadas lenticelas, lo que se traduce en una sensación más placentera a la hora de beberse porque el vino al afinarse, decimos en lenguaje técnico que está “redondo” o también lo podemos calificar como suave.

A través de numerosos estudios, se ha demostrado que algunos corchos tienden a contaminar el vino por medio de organismos llamados tricoloroanisoles –conocidos comúnmente por sus siglas TCA-, porque las lenticelas son poros ideales para la proliferación de estos organismos clorofenados. Ello implica que mundialmente exista una corriente empeñada en la desaparición paulatina del corcho, ya que de ser requisito indispensable para el embotellamiento, se está prescindiendo cada vez más de este elemento. Esto es una muy buena noticia para todos aquellos que libran una batalla campal con la botella al momento de descorcharla, por falta de estilo y conocimiento, claro está.

Los vinos embotellados con los mal llamados “corchos sintéticos” o con taparrosca, son vinos elaborados para beberse rápidamente porque generalmente no son de guarda. Los enólogos que produjeron estos vinos, consideran que no necesitan afinamiento y están listos para beberse. Por lo tanto, está demostrado que prescindir del corcho no significa elaborar vinos intomables ya que actualmente existen algunos vinos de primera calidad, por ejemplo mucho vinos neozelandeses, que están embotellados con taparrosca –también llamados en inglés screw cap-, y cuyos beneficios para el consumidor final implican facilidad al destapar una botella y evitar la contaminación del vino con corchos enfermos.

El corcho seguirá siendo un elemento indispensable para cierto tipo de vinos. No pierdan la oportunidad de beber un buen vino simplemente porque carece de corcho natural. Lo más importante es disfrutarlo. Recuerden que el vino es goce, no pose. ¡Salud!

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