Opinión

El fin de la ‘normalidad’ financiera

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Pasado mañana habrá de develarse la incógnita. Poco después del mediodía y antes de que cierren los mercados en Estados Unidos conoceremos si finalmente el Comité de Mercado Abierto de la Fed decidió iniciar su ciclo alcista en las tasas de interés.

Subrayo que se trata de un ciclo alcista y no de un incremento puntual, pues en muchas ocasiones el análisis se ha enfocado más a la fecha del incremento que a lo que significa el arranque de un nuevo ciclo.

El más reciente periodo de alzas en las tasas comenzó en junio de 2004. Vivíamos entonces la etapa de la “exuberancia irracional” de los mercados. En ese entonces, en el primer momento, la tasa de la Fed subió de 1.0 a 1.25 por ciento.

Los incrementos se prolongaron hasta junio de 2006, cuando la tasa estaba en 5.25 por ciento y así permaneció hasta diciembre de 2007.

Es decir, desde que las tasas empezaron a subir hasta que volvieron a bajar hubo un lapso de tres años y medio.

Los ciclos alcistas han tenido diferentes duraciones, pero casi siempre se han extendido por varios años. No pareciera que ahora las cosas vayan a ser diferentes.

Cuando se ve el futuro desde esta perspectiva, en realidad ya no es tan importante que la tasa suba pasado mañana o en los siguientes meses. Lo relevante es que comenzaremos pronto un periodo en el que se habrá de modificar la dinámica de los mercados financieros en el mundo entero.

Esto significa que habrá un incremento generalizado en el costo del dinero y probablemente un mayor atractivo hacia los bonos del Tesoro de Estados Unidos.

Por esta razón es que en el momento en el que la Fed arranque el proceso alcista, probablemente la seguirán en ese camino el Banco de México y quizás otros bancos centrales de naciones emergentes.

Es probable que haya un proceso de recomposición de portafolios para irse a los bonos en dólares.

El reto que tendrá un banco central como el de México será garantizar que el proceso sea ordenado y gradual, no detenerlo.

Hasta ahora en nuestro país no se ha producido una salida relevante de inversiones en pesos de extranjeros para irse a dólares. El comportamiento del tipo de cambio en países como el nuestro para 2016 y años siguientes, será resultado de una combinación. Por un lado, el encarecimiento reciente ya descontó parte de los efectos del alza de tasas. Pero quizá tras una ganancia del peso en un primer momento, al paso de los meses pudiéramos tener una nueva tendencia alcista, aunque más gradual, en el precio del dólar.

La realidad es que nadie sabe a ciencia cierta lo que habrá de venir en los próximos meses. Estamos a ciegas porque nunca antes en la historia se había tenido una tasa prácticamente igual a cero por más de seis años.

No hay certeza plena de cómo vayan a reaccionar los mercados ni tampoco de cuál pueda ser el impacto en la actividad económica de Estados Unidos.

Lo que sí es un hecho –se lo reitero– es que se acabaron los tiempos de lo que alguna vez consideramos “normalidad”.

El mundo incierto, inestable y lleno de incógnitas y sorpresas es algo que no se va ir por un buen tiempo.

Twitter: @E_Q_

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