Opinión

El favor del Papa
por los 43

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Papa.

En un sector de la prensa y de ONG afines a Morena, están muy molestos porque el Papa no se reunió con los padres y abogados de los 43 desaparecidos en Iguala, pero en realidad deberían estar agradecidos.

Se evitaron la pena de escuchar una condena a los gobiernos que desaparecieron y entregaron a sicarios del narcotráfico a los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Mínimo le habría tenido que decir, a los directivos de la Normal Isidro Burgos, que es una maldad horrible usar a jóvenes para robar camiones y provocar a los integrantes de una banda criminal enemiga.

Los muchachos ni siquiera sabían a dónde iban, les cambiaron la ruta sobre la marcha y los enviaron a morir.

Francisco les hizo un favor al no mencionar que es criminal asociarse con cárteles del narcotráfico para gobernar, como hicieron en Iguala con el clan de Guerreros Unidos.

En caso de haber logrado esa reunión privada, el Papa les habría tenido que decir a los “representantes” de los 43 que no encubran a los asesinos que mandaron a sus hijos al matadero en Iguala.

Les habría tenido que decir que nunca debieron permitir que sus hijos fuesen usados como carne de cañón de intereses políticos asociados con criminales.

Mientras los padres de los 43 pensaban que sus hijos estaban estudiando en la Normal Isidro Burgos, resulta que los directivos de la escuela los usaban para robar autobuses y lanzarlos a dos horas de distancia a picarle las costillas a un cártel rival.

Se libraron de que el Papa les dijera que con los muertos no se lucra políticamente, y menos desvirtuando la verdad para engañar.

Los representantes de los padres de los 43 presionaron porque querían una reunión exclusiva con Francisco, y para eso movieron sus influencias en círculos eclesiásticos y desde luego de prensa. No venía al caso.

¿Por qué el Papa iba a hacer una diferencia entre los padres de los 43 normalistas, y los de 27 mil desaparecidos en México, producto de la violencia criminal en la última década?

“Nos sentimos desilusionados (porque el Papa no los recibió en privado)” dijeron los representantes. Y “por la falta de voluntad” del Pontífice para reunirse con ellos (La Jornada de ayer, pág. 4).

Bochornoso el protagonismo de los representantes de los padres de los 43, que no tiene otra explicación que amplificar el carácter político en que ha desvirtuado su movimiento.

En paralelo a la búsqueda de centralidad en la visita papal por parte de los “asesores” de los padres de los 43, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) lanzó una nueva ofensiva para decir que el gobierno mexicano pretende regresar a la teoría de Murillo respecto a la muerte de los normalistas.

Pregunto: ¿hay otra?

Es la única apoyada en testimonios y confesiones de los autores materiales e intelectuales del crimen, que tiene a más de 120 personas presas y procesadas, incluido el alcalde apoyado por López Obrador para llegar al cargo: José Luis Abarca.

Un favor les hizo el Papa al no referirse públicamente al caso, pues sólo la ceguera ideológica y el odio político pueden evitar que se vea la verdad: los narcos aliados a los gobiernos de izquierda en Guerrero los secuestraron y los mataron.

Twitter:
@PabloHiriart

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