Opinión

El falso debate sobre las tarifas de Uber

 
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El falso debate sobre las tarifas de Uber.

En la economía y en las políticas públicas hay falsas disyuntivas. ¿Te vas con melón o con sandía? ¿Te gusta el blanco o el negro?

¿Apuestas al pinto o a el colorado?

O ahora una de las más recientes es: ¿estás a favor o en contra de que Uber fije libremente y sin ningún tipo de restricción sus tarifas?

Hay quienes piensan que el sistema de precios que se mueven sin ningún tipo de acotaciones es el único que sirve para que un sistema económico funcione correctamente.

Hay un sinnúmero de ejemplos que dicen que esto no es así.

La realidad no funciona como dicen los libros de texto. No hay mercados perfectos, los consumidores y productores no tienen información completa, hay colusiones, existen monopolios y oligopolios, y al final de cuentas, los seres humanos no nos movemos exclusivamente en función de incentivos económicos tratando de maximizar utilidades o la satisfacción del consumidor. Tenemos otros resortes que determinan nuestro comportamiento.

Eso obliga a la existencia de leyes, regulaciones o incluso autorregulaciones, como la que Uber estableció recientemente en la Ciudad de México.

No se trata de impedir que el crecimiento de la demanda se refleje en un alza de los precios, sino de establecer reglas que hagan que estos incrementos sean sensatos.

Le pongo el ejemplo de otro caso de un sistema de transporte en el que el mercado no decide: los trenes de pasajeros.

Uno de los mejores sistemas ferroviarios del mundo es el de Europa. Si los precios fueran plenamente libres, ese sistema quizá no existiría. Los precios son regulados y además subsidiados porque la sociedad, a través del Estado, considera que es correcto que exista el sistema de trenes.

La presencia del Estado en la economía como regulador o incluso como participante activo en actividades productivas, también ha generado falsos debates.

Hay buenas y malas regulaciones; hay buenas y malas empresas estatales. No toda regulación es mala ni toda empresa estatal es nociva per se.

En la lista de los primeros diez países que encabezan el ranking de productividad del World Economic Forum, hay seis naciones europeas con fuerte participación del Estado y con fuertes regulaciones en la economía. En el número uno está Suiza, cuyo gasto público equivale a 33 por ciento del PIB. El promedio de esta lista es un gasto público de 37.8 por ciento del PIB.

Veamos otro criterio. El país con el Índice de Desarrollo Humano más alto es Noruega. Y en la lista de los primeros diez están incluidas naciones capitalistas con fuerte presencia de regulaciones y del Estado.

El debate correcto no es si debe haber regulaciones o un sistema de precios que opere sin ningún tipo de restricción, sino cuáles son las buenas y malas regulaciones.

En el caso específico de Uber, simplemente es cuestión de encontrar una fórmula adecuada para que las reglas operen en condiciones normales y otra para que lo hagan en condiciones de excepción, como en las contingencias que vivimos.

Uber lo ha vivido muchas veces en muchos países y se ha ajustado a esas reglas.

Es un tema de sentido común y racionalidad, no de ideología. Los países exitosos funcionan de esa manera. ¿Podremos hacerlo alguna vez?

Twitter: @E_Q_

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