Opinión

El factor AMLO

 
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Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, en su visita a Jiménez del Tul, Zacatecas, ayer. (Especial)

Entre políticos y empresarios, uno de los temas recurrentes en las conversaciones que tienen que ver con el futuro es Andrés Manuel López Obrador.

No hay mesa, reunión, corrillo, junta, en la que no salga el tema.

La constante es la percepción de que el tabasqueño se ha convertido ya en ‘el factótum’ de la política mexicana hacia 2018.

Hay el consenso de que es actualmente el único personaje que tiene la garantía –salvo contingencias de salud– de estar en la boleta de la próxima elección presidencial. Además, es quizás el político más conocido de México.

Su personalidad hace que muchos lo aborrezcan y otros los amen. Pero no deja indiferentes a los electores.

López Obrador, con altibajos, está en campaña presidencial desde 2002 o 2003. Cuando lleguen los próximos comicios federales tendrá tres lustros de estar haciendo campaña.

En el periodo reciente, además, antes de que cualquier otro partido elija su candidato, habrá puesto al aire millones de spots que lo promueven.

Las reglas electorales actuales ya definieron que como no hay campaña electoral legal, la que de facto está haciendo El Peje, no es una campaña anticipada que pueda sancionarse.

Más aún, a diferencia de hace una década, cuando el sector privado lanzó su campaña de “un riesgo para México”, hoy legalmente los empresarios están impedidos de hacerlo.

En diversos sectores se percibe a López Obrador como el candidato a vencer para 2018.

No sólo por lo mencionado, sino porque la narrativa que ha tenido por años encuentra sustento en la realidad.

La economía no ha despegado y las cifras oficiales (al margen de cómo se hayan hecho) marcan un incremento de los pobres. Existen la ‘casa blanca’ y Ayotzinapa. Las reformas estructurales están en un complicado proceso de despegue.

No es privativo de México, pero el elector promedio está desencantado.

A AMLO le favorece, además, que no haya figuras políticas carismáticas que emerjan de otras fuerzas políticas.

No hay un personaje como Vicente Fox que venga del PAN o alguien como Enrique Peña que salga del PRI. Y del PRD, ni hablar.

Pero, desde luego que AMLO no es invencible.

Ya perdió dos veces una contienda por la presidencia.

Sin embargo, hoy va a ser difícil que antes de las elecciones tengamos un desempeño económico como en los comicios previos.

En el primer semestre de 2006 la economía creció a una tasa promedio de 5.3 por ciento. Hoy esa cifra se ve poco menos que imposible.

En la primera mitad de 2012, el ritmo de crecimiento promedio fue de 4.7 por ciento. Hoy ese dato se ve muy distante.

¿No hay otro escenario que el avance sin parar de AMLO?

Algunos priistas ven la opción de que haya varios candidatos de la izquierda e independientes que fragmenten el voto antisistema.

Es una posibilidad, simple posibilidad.

A mi parecer, la única forma de hacerle frente a AMLO es con una compleja combinación de factores: una posible alianza de fuerzas que se le oponen y que quieren seguir con la modernización de México; golpes de timón en la conducción del país que recuperen parte de la credibilidad perdida; y, una cruzada creíble contra la corrupción en todos los niveles.

El espacio se acabó. Seguiremos con esta reflexión.

Twitter: @E_Q_

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