Opinión

El expediente débil

    
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Axel Arenas. (Tomada de Instagram)

La joven argentina Karen Ailen Grodziñiski, de 23 años, fue asesinada a balazos el 27 de diciembre en Ciudad de México. Esa es la única certeza en la investigación de la Procuraduría capitalina. En medio de una crisis de credibilidad, con índices de la violencia desbordados y en la recta final del sexenio de Miguel Ángel Mancera, la PGJCDMX se equivocó en la detención de Alejandro Axel “N”, y mantuvo presa a una persona presuntamente inocente.

Durante seis días Axel estuvo expuesto, porque quienes en esta ciudad se dedican a investigar los delitos están acostumbrados a una justicia a medias, a pruebas fabricadas, a iniciar procesos sin tener cómo sostenerlos. Lo presentaron y boletinaron como el supuesto responsable de quitarle la vida a Karen. El joven fue expuesto también a través de redes sociales y en medios de comunicación. Ni siquiera se había llevado a cabo una audiencia de vinculación a proceso, pero el discurso mediático ya le daba trato de ‘asesino’. Aderezado aún con más morbo por tratarse de un joven dedicado a la actuación.

Desde 2008, tras la reforma penal federal, la presunción de inocencia dejó de ser opcional y se convirtió explícitamente en un derecho constitucional. Durante los años en que ha durado la implementación del Sistema de Justicia Penal Acusatorio, el término se redujo a anteponer la palabra ‘presunto’, antes del nombre de pila, cambiar los apellidos del indiciado por un “N”, y con eso creer que se entiende a lo que se refiere el término.

Tanto autoridades impartidoras de justicia como medios de comunicación no repararon en que se trata de un tema de fondo: cambiar el chip de todos en la forma en que tratamos la información de asuntos judiciales. ¿Qué pregunta nos importa más: cómo se llama un acusado y a qué se dedica, o las pruebas que la justicia es capaz de recabar para sostener un caso? El periodista Marco Lara Klahr ha hablado en incontables ocasiones respecto de la responsabilidad social que como periodistas tenemos en el tratamiento de estos temas, y el caso de Axel es un botón de muestra.

En la audiencia realizada el lunes, el juez determinó exonerar a Axel porque entre las pruebas presentadas por la defensa están el pasaporte del acusado con los sellos que confirman que se encontraba en Colombia el día del asesinato; además, de acuerdo con el diario Reforma, su defensa también aportó los videos de un centro comercial de Medellín donde paseaba con su novia y grabaciones del hotel donde se hospedó el día en que le fue arrebatada la vida a Karen. ¿En serio la PGJCDMX no tuvo acceso a ellos antes? ¿De verdad no está entre los básicos de su investigación el corroborar el paradero de la persona a la que públicamente van a señalar como responsable de un homicidio? O será que, a pesar de la insistencia en la importancia de una capacitación de la policía de investigación, seguimos teniendo ministeriales incapaces de sostener con pruebas un caso.

El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, quien durante años fue procurador y el principal detractor del Sistema de Justicia Penal Acusatorio, no sólo fue incapaz de reconocer el error de la dependencia que encabeza un cercano a su equipo, sino que incluso justificó la ineficiencia de los MP capitalinos: “Había una orden de aprehensión, quiere decir que pasó por el escritorio de un juzgador que, en su momento, analizó y consideró pruebas suficientes para librar esta orden de captura. Hay una reiterada imputación de testigos y hay datos que hacían y que direccionaban todo hacia una motocicleta; con reiteración también de los datos obtenidos por parte de una de las personas (…). Sin embargo, las pruebas de descargo, en este nuevo procedimiento, en esta nueva forma de enjuiciamiento, son suficientes para crear una idea de que no debiera continuarse con el procedimiento”.

Habría que recordarle a Mancera que, en primera instancia, el juez concede la orden de aprehensión basado en las pruebas que le otorga el Ministerio Público, bajo la premisa de que saben hacer su trabajo –lo cual han demostrado no saber hacer– y que las audiencias de vinculación a proceso son precisamente para que el MP demuestre que realmente tiene pruebas para sostener la acusación.

¿Es el Nuevo Sistema de Justicia Penal el culpable de la formación de un expediente débil y sin sustento? De acuerdo con cifras del Sistema Penitenciario capitalino, desde que el Nuevo Sistema entró en vigor, en junio de 2016, 16 mil 593 personas salieron de la cárcel porque la Procuraduría no logró sostener su acusación, tal como pasó con Axel. 10 mil 800 más fueron absueltas porque no se demostró su culpabilidad. Entonces, ¿se trata de un sistema que deja salir ‘delincuentes’, o de una institución que no los sabe atrapar? Mientras tanto, una joven asesinada sigue sin justicia.

Twitter: @jrisco

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