Opinión

El Estado Islámico expande su guerra fuera del califato

 
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Charlie Hebdo

La organización terrorista Estado Islámico (EI) ha exportado la violencia fuera de Irak y Siria apoyando en otros países a grupos fundamentalistas islámicos locales. En este contexto, se inscriben los ataques al Museo Nacional Bardo del Siglo XVI en Túnez y a dos mezquitas en Saná, la capital de Yemen, en marzo pasado. En el primer caso murieron 23 personas (20 turistas) y se registraron 44 heridos; en el segundo perpetrado por terroristas suicidas, mataron a 152 fieles y hubo 350 heridos.

En el ataque a Túnez fueron abatidos dos terroristas que habían sido entrenados en la vecina Libia y detenidos nueve cómplices. El atentado en este país fue llevado a cabo por extremistas fundamentalistas locales aliados del EI en un intento de desestabilizar al gobierno dirigido por la izquierda moderada. Previamente se habían registrado ataques de Yihadistas como el de 2002 cuando terroristas suicidas de Al Qaeda atentaron contra una antigua sinagoga en la isla de Djerba donde murieron once personas. Esta isla de 25 km. de largo por 20 de ancho, con 150 km. de costas, situada al sudeste de Túnez, es la mayor del norte de África visitada por turismo exclusivo y de lujo. El EI reivindicó el atentado y advirtió de que habrá más.

Túnez con una población cercana a 11 millones de personas entró en una fase de democratización en 2011 con el derrocamiento pacífico del dictador Zine El Abidine Ben Ali. A partir de ese año se adoptó una nueva Constitución, se realizaron elecciones libres y se logró establecer un acuerdo general entre partidos seculares y los islamitas. El actual gobierno de coalición busca reforzar la seguridad del país, reactivar a la economía y sanear las finanzas públicas; el desempleo general es de alrededor de 15.0 por ciento y entre los jóvenes más de 30.0 por ciento; la deuda pública representa 60.0 por ciento del PIB y el déficit gubernamental 5.0 por ciento.

A los problemas económicos que experimenta Túnez se adiciona el aumento de los fieles salafistas, que representan una corriente del islam rigorista; en los últimos meses las autoridades han detenido a cientos de jóvenes salafistas vinculados con grupos terroristas. El atentado al Museo Nacional Bardo ha creado preocupación en el gobierno ante la amenaza del EI y la afectación que ya reciente la actividad turista, que representa entre 7.0 y 10.0 por ciento del PIB; estimándose que este año se perderán ingresos del turismo foráneo por 700 millones de dólares.

En el ataque suicida a las mezquitas de Saná en Yemen, el EI también asumió la autoría de la matanza y expresó que este “es sólo la punta del iceberg”; el objetivo fue golpear a los rebeldes <huthi; en esta acción el líder espiritual de este grupo zaidi chiita murió. La insurgencia tiene alrededor de 120 mil seguidores entre combatientes y simpatizantes. Los rebeldes Huthi se han extendido desde el norte del Yemen fronterizo con Arabia Saudita y desde el verano pasado tomaron el poder. En 2012 el expresidente Ali Abdala Saleh renunció tras un año de protestas populares y de presión internacional; cabe destacar que la insurgencia chiita se inició en 2004.

En este ámbito, el gobierno de Yemen ha acusado a Irán de dirigir y financiar a los rebeldes; a su vez estos últimos han acusado a Arabia Saudita de dar ayuda a Yemen. Este país es el escenario de lucha entre los suníes wahabís de Arabia Saudita que practican de manera severa el islam y los chiitas que han recibido un arsenal de misiles Scud de Irán.

Yemen es un campo fértil para una guerra de mayor dimensión; vive en la pobreza una gran parte de su población (25 millones); se registra una explosión demográfica; hay escases de agua y alimentos; existe una situación de separatismo en el sur del país y la rebelión Huthi en el norte, además de la amenaza terrorista de Al Qaeda. Asimismo, después del atentado del EI, Estados Unidos retiró de Yemen al último contingente de sus fuerzas especiales que tenía en esa nación.

En este contexto, el 20 de marzo pasado líderes de la Unión Europea en una cumbre de Bruselas se comprometieron a estrechar la cooperación con Túnez y aplicar medidas necesarias para estabilizar a Libia, donde existe una guerra de poder entre diferentes milicias a raíz de la muerte de Muhamar Kadafi en octubre de 2011. El conflicto en Libia alcanzó dimensiones internacionales cuando los Emiratos Árabes Unidos bombardearon, con el beneplácito de Egipto, las posiciones islamitas de Trípoli y Qatar decidió armar a Libia.

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