Opinión

El estado de EU, según Obama

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante el discurso sobre el Estado de la Unión. (Reuters)

El mensaje anual al Congreso del 20 de enero, el sexto de Obama, fue calificado de 10. No está en disputa que Obama pasará a la historia como uno de los grandes oradores del país vecino, a la altura de John F. Kennedy. La pregunta es si podrá lograr algunos avances en sus dos últimos años de gobierno a pesar de tener un Congreso unificado republicano.

Obama acudió al Congreso fortalecido no obstante el mal resultado electoral de noviembre: su aprobación subió nueve puntos para colocarlo en 50 por ciento. Esto se explica por la bonanza económica, los precios bajos de la gasolina y la utilización de su discreción ejecutiva para permitir que 5.2 millones de migrantes no autorizados puedan quedase y trabajar sin peligro a la deportación. Su popularidad entre los latinos saltó 22 por ciento.

El discurso se compuso de cuatro secciones: estado de la economía, mejoramiento de las clases trabajadoras y medias, temas globales y de seguridad, y mensaje político de unificación. “El fantasma de la crisis se ha ido y el estado de la unión es fuerte”, sentenció y contrastó cómo recibió el país hace seis años. Se tiene la tasa de desempleo más baja en cinco años; el déficit púbico disminuyó a un tercio, de 9.8 por ciento a 3.0; “más petróleo producido en el país que lo que compramos del resto del mundo”, y un crecimiento esperado en 2015 mayor a 3.0 por ciento.

La parte central la reservó para proponer el mejoramiento de las clases trabajadoras y medias: aprovechar el momento económico y revertir los malos vientos que soplan desde 2008. Exigió mayores impuestos para los más ricos y más acceso a salud y educación. Insistió en la necesidad de aprobar un salario mínimo de 10.10 dólares por hora (ni haga cuentas, sería más de 15 veces superior al nuestro) y espetó que es una “vergüenza que las mujeres siguen ganando 77 centavos por cada dólar que gana un hombre.” Propuso que los community college (colegios de barrio) sean gratuitos para los estudiantes que mantengan buenos resultados. Estos colegios son la llave de entrada a las universidades de los jóvenes sin recursos, en especial las minorías.

Entre los temas globales y nacionales destacó que en la lucha contra el terrorismo continuará desmantelando a las redes terroristas que representan una amenaza para su país y sus aliados. En clara referencia a Corea del Norte enfatizó que no permitirá que ninguna nación o individuo amenace sus comunicaciones, secretos comerciales o la privacidad de las familias estadounidenses. Sobre dos temas de gran controversia con los republicanos, migración y Cuba, fue escueto. Necesitamos una ley que demuestre nuestra tradición de nación de inmigrantes. El cambio de política hacia la isla tiene el potencial de poner fin a un legado de desconfianza, y puntualizo: "poner fin al bloqueo está en manos de ustedes".

Cerró el discurso volviendo al tema básico de su primera campaña: para avanzar hay que hacerlo en armonía "…si trabajamos juntos, si apelamos a nuestras mejores cualidades, con nuestros pies firmemente plantados en la actualidad pero vislumbrando el mañana, sé que está a nuestro alcance. Créanlo.” Hasta los republicanos tuvieron que aplaudir su sagacidad. Difícilmente un Congreso republicano le permitirá fortalecer su legado. Sin embargo, el principal poder de un presidente radica en llegar al elector a través de discursos y medios de comunicación, como en su momento lo demostraron Teddy Roosevelt y su primo Franklin. A Obama se le nota embalado, asertivo y con fuerza de político que no necesariamente concilia para imponer su voluntad. Su sexto mensaje al Congreso resonó entre los electores.

Sin embargo, Obama ha mostrado debilidad a la hora de negociar con el Congreso; en pasar largas horas con legisladores, como lo hacía el legendario Lyndon B. Johnson, para acorralarlos, amedrentarlos o comprarlos. En los próximos meses sabremos si Obama ha dejado de ser un político interesado en exquisitas conversaciones con intelectuales y artistas; es decir, si ya está dispuesto a fajase a diario con la clase política.

Para México el discurso de Obama es de lo mejor que ha acontecido al arrancar este difícil año. El crecimiento robusto que apuntó para su país es combustible puro para nuestra maltrecha economía.

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