Opinión

El 'establishment'

 
1
 

 

Conteo de votos, elecciones 2017. (Especial)

En los últimos días hemos escuchado algunas voces que se pronuncian por nuevas reformas electorales, sobre todo después de los resultados de las elecciones del pasado 4 de junio ( recordemos que aún falta la última palabra de los magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral Federal) y creo aún más preocupados por las encuestas de cara a 2018 que ven a Morena y a su candidato casi como invencibles y buscando enmascarar eso hablan de 'la falta de legitimidad' o de la 'búsqueda para ampliar la representación y darle mayor legitimidad' a los representantes 'ganadores' y cosas por el estilo, es claro que la crisis de representación y de legitimidad de los gobernantes, legisladores y dirigentes políticos está por los suelos y eso no es nuevo, de eso hace ya un buen rato así lo dicen todas las encuestas hace años, entonces ¿porqué  esta “nueva preocupación “ por la legitimidad política?, creo que en el fondo lo que existe es más bien la preocupación porque el actual establishment se vea transformado y entonces más vale buscar una mejor gestión del sistema para mantenerlo y si de paso se dan imagen de “estudiosos “ y demócratas preocupados mejor.

Se está proponiendo la segunda vuelta electoral para el presidente de la República, pero se les olvida que no es sólo ese cargo el que está en crisis de legitimidad sino todos, entones creo, se debería de hablar de los legisladores (senadores,diputados federales y locales), de los gobernadores  y de los alcaldes, amén de que pueda haber tiempo o no desde el punto de vista legal para reformas electorales, lo que no existe es voluntad política para este tema, ya que cada uno de los actores lo hace con base en un cálculo político o con base en buscar la “mayor legitimidad” y que “el ciudadano en la segunda vuelta actúe racionalmente con base en un programa de gobierno”, olvidando que el elector no es racional sino emocional en cuantas vueltas le pongan.

Algo de historia, la segunda vuelta es una práctica política y un institución francesa desde el siglo XIX, pero sobre todo se consolida en la Constitución de la V República de 1958 y acabamos de ver su arraigo apenas hace unas semanas con la elección de su presidente y de los integrantes de la Asamblea Nacional. Alrededor de 80 países en el mundo con sus variantes tienen esa práctica electoral.

Sin embargo, la segunda vuelta también es promotora del impulso a la creación de nuevos partidos (y hasta donde alcanzó a entender, ya con los que tenemos estamos hasta la coronilla y además nos la pasamos quejando de lo que cuesta mantenerlos), ya que existe el incentivo de que en la segunda vuelta aun y que un partido tenga lo mínimo se vuelve apetitoso para los finalistas, es decir los que llegan a la segunda vuelta y podrán cobrar su apoyo ,entonces ¿dónde está lo “racional”?

Recordemos y les recordamos a los animosos impulsores de reformas electorales que eso no basta, no es suficiente, ¿acaso no tenemos ya en la Constitución los gobiernos de coalición y a los legisladores (obvio a sus partidos políticos también) se les olvidó reglamentarlos ? O de que ya en el 2018 habrá de operar la reforma constitucional del 2014 de la reelección y no exige legislación al respecto ni en lo federal ni en ninguna entidad del país.

Sí, es claro que el sistema político hay que actualizarlo conforme al desarrollo de la sociedad,y estoy de acuerdo en esto y otras reformas, pero hoy la sociedad no pide eso, lo que pide es el cese de la corrupción y de la impunidad, exige transparencia y rendición de cuentas, que termine la violencia y la inseguridad, exige eficiencia en las políticas públicas para tener crecimiento económico y no la mediocridad en la que venimos desde hace años, demanda combatir la pobreza y la desigualdad no de que crezca cada día más eso entre lo más apremiante, pero de eso no hablaban los preocupados  por la búsqueda de más 'legitimidad' y ¿saben porqué?

Porque no les importa, lo que verdaderamente les importa es mantener el establishment y “adecuarlo” a sus intereses, que sea gestionable y en todo caso cerrar el paso a quien atente contra ellos. NO, no son reformistas menos unos demócratas son los mismos y recordemos que “chango viejo no aprende maroma nueva”.

Twitter: @SamuelAguilarS

También te puede interesar:
Reelección, ¿poder ciudadano?
La resaca del 4 de junio
México, la fotografía