Opinión

El error de Claudio X. González vs. la CNTE

En el mundo de Twitter, un retwitt no necesariamente significa respaldo o coincidencia con el mensaje originalmente posteado por alguien más. Salvo que resulte evidente que al difundir cierto tipo de contenidos de terceros uno está posicionando su propia agenda o pensamiento, como ha venido siendo el caso en semanas recientes de Claudio X. González Guajardo, presidente de Mexicanos Primero.

No sobra comenzar por el reconocimiento. Mexicanos Primero –donde destacan González Guajardo, David Calderón y hasta hace poco Alberto Serdán, entre otros– debe ser reconocida como una organización que durante años ha contribuido de manera notable a generar el sentido de urgencia de un nuevo modelo educativo para México. Su aportación, muchas veces a partir de originales estudios y novedosas iniciativas, está ligada a la caída de Elba Esther Gordillo y la consecución de la reforma educativa.

Pero triunfos de ayer no garantizan éxitos futuros. Y aquí es donde viene a cuento lo recientemente publicado, casi siempre como retwitt, por Claudio X. en Twitter.

Si revisan la cuenta @ClaudioXGG encontrarán que el presidente de Mexicanos Primero ha caído en una trampa. Es presa del encono. Sus mensajes con respecto a recientes sucesos en Oaxaca protagonizados por la sección 22, la representación más poderosa y combativa de la CNTE, no auguran nada bueno.

En ellos, la CNTE es calificada como “minoría de delincuentes”, “mafia”, “monstruo”, “delincuentes con permiso” y “criminales”, entre otras linduras sobre esa sección sindical, que también es tachada de “salvajismo” y de constituir un “cártel”.

A nadie escapa que, además de plantones, bloqueos y pintas, miembros activos de la CNTE han sido acusados, con pruebas, de graves delitos como el secuestro; o que el propio X. González fue víctima de la 22 al ser agredido, hostigado e impedido de hablar, en una visita que en junio pasado hizo a Oaxaca.

Y sin embargo, si la cuestión fundamental es tratar de contribuir a la solución de ese desastre educativo que es Oaxaca, las descalificaciones de X. González podrían resultar contraproducentes.

Los problemas educativos de Oaxaca no sólo se deben a la sección 22. Pero buscar una solución a los mismos se antoja tarea imposible si no se toma en cuenta para la misma a los maestros oaxaqueños.

El reduccionismo (sección 22 igual a criminales y delincuentes) no sólo es impropio de la labor investigadora de Mexicanos Primero, sino que empeora las cosas, pues radicaliza más a los radicales y dificulta el accionar de eventuales moderados dentro de la CNTE.

El indebido poder de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación debe ser desmontado a partir de múltiples mecanismos. Especialistas señalan que se podrían identificar divisiones internas de sus secciones, cerrar estratégica y selectivamente la llave de los recursos, empoderar a la sociedad civil oaxaqueña, acumular más conocimiento sobre la situación para alentar que una masa crítica nacional presione al gremio, en fin, trazar una ruta de mediano y largo plazos.

El reto es casi tan grande como en 2012, cuando se veía lejana una reforma educativa o la salida de Elba Esther. Y aunque sea entendible que en algunos momentos se puede caer en la frustración, personas como Claudio X. González resultan claves en la búsqueda de un camino para que Oaxaca no se rezague más. No hay garantía de que iniciativas como las enunciadas, u otras, resulten, pero lo otro (insultar sin ton ni son) seguro sí hará que personas como X. González, paradójicamente, terminen convirtiéndose en parte del problema. Sería una gran pérdida.