Opinión

El Ejército Islámico, desbordado

 
1
 

 

Charlie Hebdo

La reciente ejecución en Siria de la trabajadora internacional Karla Muller, ciudadana estadounidense, por parte del Estado Islámico (EI) y la creciente ofensiva militar de esta organización fundamentalista sunie en Siria e Irak donde estableció su califato en junio pasado, desde el este de Alepo en el primer país y hasta Faluya en el Oeste del segundo, con base en la ciudad Siria de Raqqa, propició que el presidente Barak Obama pidiera al Congreso de Estados Unidos (EU) una autorización para extender por tres años la guerra con el EI “sin límites geográficos definidos, más allá del califato”. Asimismo, solicitó “flexibilidad” en el número de efectivos terrestres en la coalición que formó con 30 países desde agosto pasado para bombardear al EI. La petición de Obama incluye operaciones terrestres de gran escala, aunque no se descarta el empleo de tropas estadounidenses o de sus aliados para el rescate de rehenes; en su solicitud al Congreso Obama enfatiza que el EI representa una amenaza no sólo para Siria e Irak, sino para todo el Medio Oriente y para la propia seguridad de EU.

En general los atentados del EI, que busca aterrorizar al mundo con la decapitación de prisioneros y otros actos de barbarie, han aumentado a raíz de que la revista satírica Charlie Hebdo de París insultó al profeta Mahoma. En este ámbito, miles de soldados de EU se encuentran en estado de alerta en bases militares y embajadas de ese país en todo el mundo, por temor a que se realicen atentados por el informe del Senado de EU en diciembre pasado en relación a la tortura de prisioneros autorizada por el presidente George Bush aplicadas por la CIA fuera de EU, referidas al periodo posterior a los atentados del 11 de septiembre de 2001; muchos prisioneros fueron internados en la base de Guantánamo, Cuba, que Obama prometió cerrar.

El EI controla el territorio de su califato, las carreteras, la economía y la sociedad, el hartazgo de la población suni a los gobiernos sectarios de Irak ha ayudado a consolidar su poder popular. El EI tiene un ejército bien armado y organizado; se apropió del equipo militar de 30 mil soldados iraquíes que huyeron cuando invadió varias ciudades de Irak; además se posesionó de refinerías y reservas de bancos que se convirtieron en una fuente importante de recursos para sus actividades. Los efectivos del EI suman más de 31 mil militantes, incluyendo a cuatro mil europeos; hay musulmanes con experiencia militar en la guerra de Afganistán y Libia; cabe destacar que el EI ha logrado reclutar, por medios masivos de comunicación, a miles de adolescentes “perdidos, sin objetivos en sus vidas a quienes les promete el paraíso de la Guerra Santa”.

El EI ha decidido unir al mundo musulmán bajo una sola bandera, de aquí que esté estableciendo bases y alianzas militares con otros grupos terroristas al exterior del califato. Funcionarios de inteligencia de EU han señalado que el EI ya opera en el norte de África, básicamente en Afganistán y Pakistán.

En este contexto, informes del periódico Time indican que fuerzas militares podrían intervenir en Egipto y Libia donde grupos militantes locales han prometido lealtad al EI y han sido reconocidos como “provincias” del califato; es posible que el Ejército de Egipto lleve a cabo una operación militar de cierta envergadura en Libia en donde en días pasados el grupo terrorista EI Ansar el Sharia, rama del EI en esa nación, ejecutó a 21 trabajadores egipcios coptos cristianos que tenía prisioneros desde hace un mes; el Papa Francisco condenó esta inhumana acción al igual que lo hizo en su mensaje Urbi el Orbie en diciembre pasado por la “brutal persecución” de las minorías religiosas y étnicas por las fuerzas del EI en Siria e Irak, así como el atentado del 16 de diciembre contra una escuela de Peshawar, Pakistán, en la que la guerrilla talibán dio muerte a 141 menores.

El temor de que el EI intensifique sus acciones bélicas en el corto plazo en Medio Oriente ha alertado a varios países de la región. Arabia Saudita ha movilizado 30 mil soldados a la frontera con Irak para impedir que el EI siga avanzando al sur por la península arábiga; también ha ordenado a los ulemas (sacerdotes) de las mezquitas de ese país predicar contra el Yihadismo del EI. Por su parte Egipto, ante los atentados que han registrado sus fuerzas de seguridad por parte de grupos terroristas que operan en el Sinaí, apoyados por Hamas y la Hermandad Musulmana, ha destruido mil 200 casas a lo largo de su frontera con la Franja de Gaza para crear una “zona de seguridad de 500 metros a un kilómetro” y contrarrestar el contrabando de armas a través de túneles de Gaza al Sinaí.

A raíz de que el EI quemó vivo a un piloto jordano de la coalición, Jordania ha intensificado sus ataques aéreos a Siria y fortalecido sus lazos con Egipto e Israel para combatir al EI. Existe información, no oficial, de que el EI está preparando atentados desde Jordania y la Franja de Gaza contra Israel. El terrorismo fundamentalista está imparable en el Medio Oriente y en el mundo.

También te puede interesar:
Irán, acérrimo enemigo de Israel
Difícil panorama en el futuro próximo
Informe Sobre el Comercio Mundial 2014