Opinión

El efecto Semana Santa

¿Cuántas veces hemos escuchado que algún dato económico estuvo “afectado” por el “efecto Semana Santa”? Inclusive, he llegado a escuchar comentarios como: “Los economistas deberían de saber cuándo es Semana Santa y tomarlo en cuenta para sus pronósticos”. La realidad es que sin duda sabemos cuándo es Semana Santa, el problema es que no es tan sencillo estimar los efectos que tiene este fenómeno vacacional de origen religioso en las variables económicas.

La dificultad para estimar este efecto radica principalmente en tres aspectos:

(1) A diferencia de muchos fenómenos que siempre ocurren el mismo día cada año, como Navidad (25 de diciembre) o el aniversario del inicio de la gesta de Independencia en México (16 de septiembre), Semana Santa “cae” en diferente semana cada año, lo que comienza a complicar la estimación. A veces es a finales de marzo, a veces a inicios de abril, a veces una parte en marzo y otra en abril.

(2) Si bien los días hábiles considerados generalmente de asueto son el jueves “santo” y el viernes “santo”, en muchos casos éstos “son aprovechados” para tomar vacaciones y entonces en lugar de que sólo sean dos días hábiles de asueto, las vacaciones se convierten en una semana completa. Asimismo, debido a que la “Semana de Pascua” (una semana después de Semana Santa) es también considerada de asueto, particularmente en las escuelas, el número de días que no se labora puede extenderse hasta dos semanas.

(3) En muchas ocasiones, la “extensión” de las vacaciones
-comentada en el punto (2)-, está ligada al ciclo económico en donde, por ejemplo, durante la fase de expansión es más factible que el periodo vacacional se extienda, mientras que en recesión puede inclusive reducirse
. A su vez, a veces una mayor cantidad de personas prefieren ir de vacaciones al extranjero, en lugar de vacacionar en destinos nacionales, lo que no sólo está ligado al ciclo económico, sino también al nivel de tipo de cambio.

Ahora, tomando en cuenta los tres aspectos anteriormente mencionados, quiero destacar dos aspectos que caracterizan el “efecto Semana Santa”:

(1) Sólo afectan dos meses o dos trimestres y en el neto práticamente no hay efecto en la serie anual de la variable económica afectada. En pocas palabras, sólo causan distorsión en las series de frecuencia media (mensual y trimestral), por un tiempo determinado. Un aspecto importante es que en México -como en la mayoría de los países-, una de las variables más importantes de una economía, el PIB (Producto Interno Bruto), se estima y se publica de manera trimestral, por lo que la Semana Santa genera distorsión en la medición de ciertas variables económicas los primeros dos trimestres del año. Sobre todo porque, como se mencionó anteriormente, Semana Santa a veces ocurre en marzo, que corresponde al primer trimestre del año, y a veces en abril, que corresponde al segundo trimestre.

(2) Existen variables que enfrentan efectos negativos y otras que pueden tener efectos positivos. Normalmente las variables relacionadas a producción y exportación (e.g. producción industrial, producción y exportación automotriz) son las que enfrentan efectos negativos en el mes o trimestre en el que ocurre Semana Santa, debido a que es cuando ocurren los días de asueto y por lo tanto, hay menos días laborales, con respecto al mismo mes o trimestre del año anterior. No obstante lo anterior, existen variables económicas relacionadas a las ventas al menudeo o a servicios, particularmente relacionadas a actividades turísticas, de comida (e.g. restaurantes) o de transporte aéreo o terrestre de pasajeros, que se ven beneficiadas por el periodo vacacional que engendra la Semana Santa. Entonces, por ejemplo, si Semana Santa ocurre en abril, como en el caso de este año y Semana Santa “cayó” en marzo en el 2013, entonces lo que esperamos es que las variables relacionadas con producción y exportación estén afectadas positivamente en marzo de 2014 y en el primer trimestre de 2014, pero que estén negativamente afectadas en abril de 2014 y en el segundo trimestre de 2014. Por el contrario, las variables relacionadas a ventas al menudeo o los servicios mencionados al inicio del párrafo, estarán negativamente afectadas por el efecto Semana Santa en marzo de 2014, pero estarán “infladas” por este efecto en abril de 2014.

*Director General de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

Twitter: @G_Casillas