Opinión

El efecto dólar

Si uno se pone a observar las gráficas recientes de distintos activos se sorprenderá de la clara relación entre fortalecimiento del dólar y la caída de los precios de los activos financieros y reales durante los últimos cuatro meses.

¿Por qué se ha dado este fenómeno?, y ¿cuáles pueden ser sus consecuencias en los mercados globales y en México?

El dólar arrancó su movimiento alcista a principios de junio, coincidentemente con el anuncio del Banco Central Euro de una primera rebaja en las tasas de interés y el lanzamiento de medidas de corte heterodoxo, tendientes a inyectar liquidez, es decir a crear euros, lo que implica entre otras cosas el abaratamiento del euro, para ganar competitividad artificialmente, buscando además la expansión del crédito para los consumidores y para las empresas.

El euro ha bajado desde 1.36 dólares hasta 1.26 dólares por divisa. Muchas otras monedas están también ajustándose, aunque sus bancos centrales no estén creando dinero, como el real brasileño, la lira turca o el peso mexicano.

El alza del dólar se ha traducido en un impacto negativo en los precios de las materias primas. El petróleo WTI ha bajado desde 100 dólares por barril hasta 85 dólares. El oro se ha llegado a cotizar por debajo de mil 200 dólares por onza, y lo mismo se ha estado dando en los precios del maíz, del cobre o en los mercados accionarios.

Como si fuera un flight to quality, la tasa de interés de los bonos del Tesoro a 10 años ha bajado a nuevos mínimos de los últimos 24 meses, tocando rendimientos por debajo de 2.30%, mientras que a principios del año cotizaba en mil 300 dólares por onza.

Las principales consecuencias previsibles de estos ajustes son: la inflación global se ira para abajo, alejándose de la meta que tienen los bancos centrales de los países ricos de lograr una inflación de 2.0 por ciento anual.

Será entonces más difícil que la Reserva Federal se anime a aumentar la tasa de interés de Fondos Federales, ya que esto encarecería aún más al dólar. La pérdida de competitividad de la producción estadounidense derivada de la apreciación del dólar incrementaría peligrosamente el desequilibrio de la balanza comercial y afectaría la actividad productiva y al empleo.

Desde luego no todos los activos responden al incremento del dólar con la misma intensidad, ya que circunstancias particulares de algún producto o mercado hacen que la demanda se contraiga y que los precios bajen en forma diferenciada.

Y en México, ¿que efectos podríamos prever?

Como todo en economía, siempre hay un lado positivo y otro negativo. La caída de los precios del petróleo está respondiendo a la fortaleza del dólar y al desacuerdo interno de la OPEP en donde se ha declarado formalmente una guerra de precios. Este es un golpe directo a las finanzas públicas. El 35 por ciento de los ingresos del Estado mexicano dependen del petróleo. Esto implica un aumento en el déficit fiscal que a su vez significa una mayor emisión de deuda. Nos encontramos en el periodo del análisis y debate del proyecto de Presupuesto de Egresos para 2015, en donde la SHCP, con base en una metodología prestablecida, propuso un precio de la mezcla mexicana de exportación de petróleo de 82 dólares por barril. Con lo que está sucediendo en estos días en el plano internacional, va a ser muy difícil que el Congreso mexicano se atreva a incrementar el precio del petróleo para hacer aparecer un mayor volumen de recursos para el gasto público.

El lado positivo es que si la Fed se retrasa más aumentando sus tasas, los flujos de inversión financiera hacia México pueden ser mayores. Las tasas de interés en pesos pueden mantenerse por más tiempo en sus mínimos y el peso podría verse fortalecido en el mediano plazo.

¿Hasta dónde pudiera seguir este fenómeno? Desafortunadamente hemos observado en distintas ocasiones que cada vez que tenemos cerca una nueva reunión del Comité de Mercado Abierto de la Fed, los mercados empiezan a descontar una posible alza de tasas en dólares. Y se gesta todo el fenómeno, con un nuevo nivel de piso; el dólar se fortalece contra todas las monedas y los precios de las materias primas y en particular de los hidrocarburos, bajan. Es decir, los precios de las acciones caen, los spreads de tasas entre los países emergentes y las de los bonos de los Estados Unidos se acentúan.

¿Tendría que intervenir el Banco de México?

Hasta ahora la variable pivote que está recibiendo un mayor impacto por esta volatilidad es el tipo de cambio. Hasta ahora Carstens ha expresado que el incremento en el tipo de cambio ha sido ordenado, y que nuestros fundamentales son lo suficientemente robustos como para esperar que el peso se fortalezca en el futuro.

Si bien las tasas de interés han aumentado en México en el mercado secundario de bonos, el incremento ha sido relativamente modesto, en comparación con los movimientos en tasas de interés en otras economías.

Pensamos que el Banco de México pudiera tener que intervenir en el mercado cambiario, en algún momento en el futuro, si el tipo de cambio rebasa 14 pesos por dólar. Quien define la política cambiaria en México es un órgano colegiado, la Comisión de Cambios, en donde intervienen la SHCP siendo el principal emisor de papel en el mercado, y el Banco de México. La Comisión de Cambios pudiera anunciar próximamente el regreso de los programas de subastas de dólares.

Del lado de las tasas estamos previendo en uno de nuestros escenarios (escenario básico) que Banxico empezará a aumentar su tasa de interés de referencia en el primer trimestre del año entrante, anticipándose a los incrementos en las tasas por parte de la Fed, y que posteriormente realizará otros incrementos.

En cuanto a las tasas de interés de largo plazo, los bonos gubernamentales estarán mostrando una gran volatilidad, sobre todo en fechas cercanas a las reuniones de Comité de Mercado Abierto de la Fed.

Twitter: @ErnestoOFarrill