Opinión

Edomex, sin voto útil

    
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ME voto. (Especial)

Se habló mucho de que el voto útil inclinaría la balanza en el Estado de México. La expectativa era que, llegado el momento, muchos perredistas votarían por Delfina Gómez, no por Zepeda. De igual manera se pensó que muchos panistas podrían terminar apoyando a Del Mazo, con tal de que no ganara la candidata de Morena. Sin embargo, el día de la elección el voto útil no hizo ninguna diferencia, fue prácticamente inútil.

De acuerdo con la encuesta de salida de EL FINANCIERO, el voto partidista lució bastante sólido en el Edomex. El 97 por ciento de los morenistas votó por Delfina, 91 por ciento de los priistas votó Del Mazo y 88 por ciento de los perredistas votó Zepeda. El panismo fue el menos sólido: según la encuesta, solamente 80 por ciento de panistas votó por la candidata blanquiazul.

¿Adónde se fue el 20 por ciento de panistas que no votaron por Josefina Vázquez Mota? ¿O el 9.0 y 12 por ciento de priistas y perredistas que le dieron la espalda a los candidatos de sus partidos? La encuesta de salida revela que los votos partidistas desertores se repartieron por partes iguales entre los principales candidatos de otros partidos. Los esperados votos útiles no se coordinaron en torno a una candidatura en particular, más bien se dividieron.

Del 20 por ciento de panistas que no votaron por Josefina, 7.0 por ciento votó Del Mazo, 7.0 por ciento Gómez y 5.0 por ciento Zepeda. Esta distribución equitativa de sus votos fue, de facto, su cancelación. De los perredistas que no votaron por Zepeda, 5.0 por ciento votó Del Mazo y 5.0 por ciento Delfina. También cancelados. Lección: para que sea útil, el voto útil requiere una mayor y más efectiva coordinación en torno a una opción política. No la hubo.

Lo que sí hubo fue una mayor movilización de partidistas de los candidatos punteros. Los priistas representan 19 por ciento del electorado total, según la encuesta preelectoral de EL FINANCIERO realizada en mayo, pero en las urnas significaron 25 por ciento, según el exit poll. Por su parte, los morenistas son 10 por ciento del electorado total, pero significaron 13 por ciento de los votantes el 4 de junio. Los apartidistas votaron menos: de ser poco más de 50 por ciento del electorado total, en las urnas significaron 37 por ciento.

No obstante, el voto apartidista fue crucial para el crecimiento de las oposiciones, principalmente Morena, y fue determinante para que el PRI lograra mantenerse en el gobierno. Delfina ganó 42 por ciento de los votos apartidistas, lo que significa casi dos terceras partes de su voto total. Zepeda ganó 23 por ciento del voto apartidario, casi nueve puntos de los 18 que logró, es decir, la mitad.

Por su parte, Del Mazo se llevó 19 por ciento del voto apartidista, lo que significó siete puntos porcentuales de su voto total (una quinta parte). Si hubiera sido menos atractivo para ese segmento de apartidistas, el candidato priista habría perdido la elección. El exit poll señala que los apartidistas que votaron por Alfredo del Mazo son principalmente mujeres, jóvenes, de escasos recursos, que decidieron su voto el mismo día de la elección. Muy probablemente ese fue el electorado decisivo.

Del Mazo ganó en buena medida porque el voto útil opositor no se concentró en su principal rival, Delfina Gómez. El voto útil anti-PRI estuvo fragmentado. La morenista perdió porque no logró coordinar el voto útil a su favor: panistas y perredistas desertores cancelaron sus votos al distribuirlos en partes iguales. Por lo menos en esta elección, el voto útil fue inútil.

ENCUESTA DE SALIDA
Las encuestas de salida de EL FINANCIERO lograron proyectar los resultados de las elecciones con una alta precisión, antes de conocerse los conteos rápidos y el PREP. Sin embargo, su mayor valor es ayudarnos a entender las bases sociales y de actitud del voto: quién votó por quién y por qué.

Al publicar los desagregados del voto esta semana, algunos me preguntaron de dónde salen esas estadísticas si el voto es secreto. Respondo brevemente: las encuestas de salida respetan la secrecía del voto, al pedir al encuestado responder en una boleta secreta –no oficial– por quién votó y mantener su anonimidad. El resultado es un mejor entendimiento de las elecciones.

Twitter: @almorenoal

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