Opinión

El dinero “perdido” en el pago a maestros

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 [Cuartoscuro] El posicionamiento del magisterio presume este logro como producto de la movilización de la Sección 22 del SNTE-CNTE. 

En enero de este año, la Información Oportuna de Finanzas Públicas que Hacienda entregó al Congreso indica que fueron pagados por concepto de remuneraciones a los trabajadores del magisterio 34 mil 839 millones de pesos. Un año atrás, el desembolso del mismo mes fue de 40 mil 187 millones.

En términos nominales, se pagó 13.3 por ciento menos. En un mes, la cifra es de cinco mil 348 millones menos. Sin embargo, si esa reducción se mantuviera a lo largo de todo este año, estaríamos hablando de 45 mil 97 millones menos respecto al desembolso del año pasado.

Es muy conocido que el Fondo de Aportaciones a la Educación Básica (FAEB), a través del cual se transferían recursos a las entidades federativas para cubrir la nómina magisterial, se transforma en este año en el FONE, el Fondo de Aportaciones para el Gasto Operativo y la Nómina Magisterial.

El FAEB desembolsó el año pasado 339 mil 78 millones de pesos. El presupuesto de 2015 establece un monto de 330 mil 325 millones.

Sin embargo, los datos de enero, el primero en el que la Federación se hizo cargo directamente de los pagos a los profesores, refleja una caída mucho más drástica.

La SEP reconoció en enero que más de 48 mil plazas de profesores no estaban regulares. Posteriormente, se redujo ese monto a 23 mil 206 plazas, pues los otros casos fueron resueltos.

Quizás la diferencia para febrero pueda ser menor. Sin embargo, como en pocas partidas presupuestarias, el hecho de que la Federación haya empezado a tomar el control de estos pagos, ha puesto de manifiesto las numerosas irregularidades que existían en el manejo de los dineros por parte de los gobiernos estatales.

El FONE reconoce que tiene en su nómina 918 mil 222 servidores públicos.

En función del presupuesto para este año, el costo de cada plaza es de 359 mil pesos aproximadamente cada año, es decir, un promedio mensual de 29 mil pesos, lo que refleja el verdadero costo promedio del magisterio a nivel nacional.

Lo que se hizo con la nómina magisterial y que en principio permitiría ahorros muy importantes para el gobierno, es una primera muestra del trabajo de reingeniería que se debe hacer con el gasto público en los próximos meses.

Las oportunidades de reducción de gastos son impresionantes, manteniendo intactos los aspectos esenciales de las funciones propias de la administración pública y los proyectos de inversión relevantes.

El pequeño “Frankestein” en el que está convertido nuestro sistema fiscal, donde el grueso del gasto local es sufragado por la autoridad federal, es quizás el espacio donde más oportunidades de ahorro existen.

El gasto federalizado previsto para este año es de un billón 561 mil millones de pesos, de los cuales presuntamente 45.8 por ciento se desembolsan perfectamente etiquetados y condicionados a que se asignen a un propósito específico. La realidad es que no es siempre así.

Quizás no tan grandes, pero problemas como el del pago a los maestros se replican una y otra vez en esta cuantiosa bolsa. Algo hay que hacer.

Twitter: @E_Q_

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