Opinión

El dilema de Carstens
y Banxico

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Carstens

La junta de gobierno del Banco de México (Banxico) claramente enfrenta un dilema al tomar sus decisiones de política monetaria.

El débil crecimiento de la economía y la convergencia de la inflación al objetivo del banco central sugieren no incrementar la tasa de interés de referencia, que desde hace un año se mantiene en 3 por ciento.
Pero la volatilidad en los mercados financieros internacionales, causada por factores como la crisis en Grecia, es una razón para considerar un alza.

Así lo deja ver la minuta de la reunión de la junta de gobierno del Banxico del 4 junio, publicada el jueves pasado: “Respecto a la conducción de la política monetaria, la mayoría de los integrantes de la junta de gobierno recalcaron que ésta enfrenta un dilema.

“Por un lado, en el ámbito interno, una fase cíclica en la que el crecimiento ha sido relativamente débil, prevalecen condiciones de holgura en la economía y se ha observado un comportamiento de la inflación anual general y de la subyacente actualmente por abajo de 3 por ciento.

“Por otro, en el ámbito externo, se enfrenta un entorno financiero global complejo en el que destacan distintas fuentes de incertidumbre, lo que puede afectar a los mercados financieros internos, particularmente al cambiario, así como a la inflación y sus expectativas”.

La duda en el mercado es si el Banxico podría adelantarse a la esperada decisión de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos.

Dicho de otro modo, si sería necesario apretar la política monetaria en México antes que en EU, como lo planteó uno de los miembros de la junta de gobierno.

En su anuncio de política monetaria de la semana pasada, la Fed dejó ver que su tasa de interés de referencia subirá gradualmente, pero después del verano.

Su presidenta, Janet Yellen, dijo que subir la tasa no implica volver restrictiva la política monetaria.

Es por eso que algunos analistas prevén que la Fed realizará el primer movimiento de alza en septiembre, aunque otros estiman que lo hará en diciembre o incluso en enero de 2016.

El hecho es que persiste la incertidumbre sobre el momento en que la Fed incrementará la tasa de fondos federales, que desde finales de 2008 se mantiene en el mínimo histórico de 0 a 0.25 por ciento.

El dilema del Banxico es si debe subir su tasa de referencia antes de que lo haga la Fed.

La próxima reunión de política monetaria de la junta de gobierno es a finales de julio y la siguiente es a principios de septiembre.

Lo más probable es que el Banxico decida esperarse al primer incremento en la tasa de la Fed para “apretar” la política monetaria en México.

El consenso de la Encuesta Banamex de Expectativas prevé un alza, de 0.25 puntos, para octubre.

Agustín Carstens y los otros cuatro miembros de la junta de gobierno saben que, en una fase de crecimiento débil, adelantarse a la Fed puede tener más costos que beneficios para la economía.

Pero tienen claro que el mandato del Banxico, sobre cualquier otro objetivo, es procurar la estabilidad de precios.

Twitter: @VictorPiz

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