Opinión

El Día de la Madre que valió ídem

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Enrique Peña Nieto

Esta columna iba a abordar otro tema, pero se atravesó el Día de la Madre y valió ídem.

Esta columna iba a ser, por ejemplo, sobre un mensaje que puso el presidente Enrique Peña Nieto en Instagram, donde dijo que para las madres mexicanas “nada es imposible” (https://www.instagram.com/p/BFOp7sOPHuw/?taken-by=penanieto).

Al leer eso, uno de los tantos mensajes del tren del 10 de mayo en las redes sociales, me acordé que para las madres mexicanas sí hay imposibles, y si no que le pregunten a Aurora Margarita Reyes, de Durango, que cuando a la hora de parir quiso tener la más elemental atención médica, en vez de humanidad encontró que le decían “añosa”, que a ella y a otra paciente les negaban una cesárea porque “para qué se embarazan tan viejas”, al punto que cuando se le reventó la fuente la doctora Gudelia de la Mora dijo “se ha de haber orinado”. Al final, médicos y enfermeros le rompieron la pelvis (http://bit.ly/1NPfanG).

El caso de esa madre, presidente, fue expuesto en el Tribunal Simbólico de Violencia Obstétrica que el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) organizó el lunes, y sí hubo otro imposible, presidente, para esas madres: el gobierno no se dignó a enviar a nadie del sector salud al Tribunal, ningún funcionario escuchó historias como las que hay por cientos en la República.

Pensé en tratar ese tema pero se atravesó el Día de la Madre y todo valió ídem.

También pensé que valía la pena una columna sobre las puntadas que algunos funcionarios se avientan al calor de las contingencias ambientales. Funcionarios como Enrique Ochoa, sí, el director de la Comisión Federal de Electricidad, y Rafael Pacchiano, secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales, que ayer publicaron en EL FINANCIERO el texto: “Cinco razones para usar los autos eléctricos” (http://bit.ly/1YkASAu).

Sinceramente, a mí me gustaría más que don Enrique se abocara a cuidar la deuda de la CFE (cuentan que vive una asfixia parecida a la de Pemex) que a hablar sobre autos eléctricos, pero si ya va a recomendarnos que compremos esos vehículos, pues como que le faltó decirnos que cuestan en promedio medio millón de pesos (514 mil 180 pesos según la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores, AMDA), o dicho de otra forma, el doble del precio promedio (270 mil pesos) de los autos que se compran, a crédito a tres añitos, los mexicanos que no ganan como secretarios de Estado.

Ahora, si de plano don Enrique y don Rafael (me los imaginé en el Primos de la Condesa redactando su artículo) creen que en vez de promover un eficiente transporte público, para que los más tengan un medio digno para ir de un lado a otro, lo que toca es promover los autos eléctricos, pues hay que recordarles que el volumen de ventas de esos autos es de 0.2 por ciento del total de vehículos. Así que imaginen lo lejos que estamos de que este populismo nice sea una solución. Por cierto, más autos y solución no riman, eh.

Creí que haría la columna sobre eso pero se atravesó el Día de la Madre y todo valió ídem. Y ya, atorado en el tráfico, hora y media en un trayecto que normalmente se hace en 30 minutos, me dije: mimismo, si ya sabíamos cómo son los 10 de mayo, si ya sabíamos el desmadre que se arma, si encima estamos en eterna precontingencia, entonces por qué nadie en algún gobierno tomó la decisión, legítima, responsable y de buena cuna, de mandar el festejo de las progenitoras al domingo.
Ya, tantita madre, caray.

Twitter: @SalCamarena

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