Opinión

El despilfarro de Pemex,
a favor de la IP

Dolores Padierna

En medio del bombardeo de propaganda a favor de la reforma energética y las supuestas bondades que se generarán con la apertura de Pemex y del sector a la inversión privada, la paraestatal petrolera anunció una inversión que indica justamente lo contrario: despilfarro de recursos públicos a favor de una compañía privada que, previamente, había adquirido Fertimex, empresa del Estado privatizada.

La historia es la siguiente: Pemex gastará al menos 8 mil 323 millones de pesos para adquirir Agro Nitrogenados, cuyas instalaciones y maquinaria tienen más de 30 años de antigüedad, 14 años inactivos. El propósito oficial es entrar al mercado de fertilizantes y, para ello, le pagará 3 mil 575 millones de pesos al propietario de Agro Nitrogenados, la empresa Altos Hornos de México (AHMSA), propiedad del empresario Alonso Ancira Elizondo.

Lo más escandaloso del caso es que en 1991 el mismo Estado mexicano privatizó, a un precio de ganga, la empresa Fertimex. Originalmente fue adquirida por el entonces senador priista y luego director de Pemex, Rogelio Montemayor junto con sus hermanos, a través de la empresa Servicorp. No duraron mucho al frente de la empresa. Semanas después, los Montemayor se asociaron con AHMSA, controlada desde entonces por las familias Ancira y Autrey. Convirtieron a Fertimex en Agronitrogenadora, empresa que mantuvo el monopolio de la urea en México.

El resultado original de esta privatización fue el despido masivo de trabajadores, la suspensión de la producción hasta llegar al cierre total de la planta en 1999, generando un déficit de fertilizantes en México. Nuestro país tuvo que importar fertilizantes a Ucrania, Trinidad y Tobago y Rusia, entre otras naciones, abandonando este sector y concentrándose en la comercialización de ellos sólo por unas cuantas empresas.

El cierre de Agronitrogenadora fue por adeudos millonarios a Pemex que le suministraba amoniaco. Además, estalló una huelga por falta de pago a los trabajadores.

Catorce años después, los recursos públicos se van a utilizar para que Pemex le compre en 275 millones de dólares a AHMSA la empresa Agro Nitrogenados e invertirá 200 millones de dólares más (2 mil 600 millones de pesos) para operarla. Según la paraestatal, las obras de rehabilitación tardarán 15 meses.

Además de esta inversión, Pemex prevé destinar 165 millones de dólares (2 mil 148 millones de pesos) para rehabilitar la planta de amoniaco en el complejo de Cosoleacaque, que durante años fue el principal productor de esta sustancia en el mundo. A pesar de ser rentable, en el año 2000, el entonces director de Pemex Petroquímica, Rafael Beverido, empezó a cerrar las plantas. Tres años después, la producción disminuyó de 2.9 millones de toneladas a sólo 534 mil toneladas, casi la quinta parte de la producción.

¿No que Pemex estaba quebrado? ¿Cómo nos dicen que Pemex debe reorientar sus recursos ante el régimen depredador en materia fiscal que se aplica con la paraestatal y, por otro lado, invertirá más de 8 mil millones de pesos en un modelo de negocio que sólo acabará beneficiando al empresario Alonso Ancira Elizondo?

Una vez más, se confirma la terrible ecuación del modelo neoliberal que se ha aplicado en México desde hace más de 30 años: privatizar para quebrar las empresas que antes eran públicas, luego rescatan con recursos públicos y después vuelven a privatizar. Como en Fobaproa y los bancos. Todo, con cargo al erario y para beneficiar a unos cuantos que ya son multimillonarios.

Hasta ahora, Pemex no ha informado a partir de qué documento o qué estudio hizo la evaluación de la inversión total que piensa hacer en el rescate de Agro Nitrogenados y del Complejo Pajaritos. ¿Cómo es posible que la empresa, propiedad de AHMSA, que está cerrada desde 1999 vale más que el Complejo Petroquímico de Pajaritos? ¿Dónde está aquí el modelo de “ganar-ganar” para México que tanto presumen los impulsores de la reforma energética?