Opinión

El desinterés fiscal

Es cierto que tenemos la estructura tributaria más centralizada y regresiva de los países miembros de la OCDE, pero también es cierto que en el nivel subnacional –en general– ha existido desinterés y reducida eficiencia recaudatoria. El planteamiento de nuevas facultades tributarias para ellos, ha venido de unas cuantas entidades que sí apuestan a recaudar mejor y a depender menos de las transferencias de recursos federales. Pero el desinterés de los más, se ha impuesto a los propuestas y demandas de los menos.

En efecto, en un número importante de entidades federativas se observa un marcado desinterés en materia de recaudación de impuestos propios, no se diga de los municipios, que desaprovechan las posibilidades recaudatorias del impuesto predial. Un ejemplo notable en el caso de las entidades federativas es el desperdicio en que han incurrido con relación a la tenencia, que sin ignorar la forma inadecuada que el Gobierno federal hizo su traslado a las entidades federativas, para que éstas lo clonaran, la verdad es que la mayoría ha depredado las bases recaudatorias del mismo o de plano lo han dejado de cobrar por razones políticas, como Morelos. El abanico de gastos fiscales es amplio, los subsidios en algunos casos han sido tan altos que en los hechos casi nadie los paga, como ha sido el caso de Querétaro.

En otros se han dado migraciones de contribuyentes, aquellos que no quieren pagarlo, que cambian el domicilio de su vehículo a otra ciudad donde no se cobra, es el caso de los oaxaqueños que van de la ciudad de Oaxaca a la de Puebla.

La paradoja está en que luego los gobernadores que sacrificaron la recaudación de la tenencia, gestionan recursos federales para sustituir esos ingresos, pero no pasan la prueba del ácido al demostrárseles lo que han dejado de percibir por no cobrar, siendo de ahí de donde pueden obtener recursos adicionales para inversión, lo mismo pasa con la colaboración administrativa.

Hay excepciones, ya sea por responsabilidad fiscal o por asfixia financiera, en algunas entidades sí se cobra bien el impuesto y se realizan esfuerzos para recuperar su nivel histórico de recaudación. Ellos también son quienes demandan más facultades tributarias y recuperar algunas que valgan. Sus propuestas han estado en la mesa desde hace mucho tiempo, pero sin respuesta.

Por otra parte, es importante subrayar que en materia de distribución de competencias tenemos el modelo más centralizado de la OCDE, en el cual más del 90 por ciento del potencial recaudatorio nacional lo controla el gobierno central. Dependemos más que nadie de la recaudación proveniente de una sola materia prima, sino que además en el gasto público está centralizada la normatividad de los diversos fondos federales, a veces con ambigüedades o etiquetas obsoletas –que se están mejorando– lo que limita su aprovechamiento por parte de las entidades federativas y municipios. Es central la exigencia de los pari passus, esto es el cofinanciamiento de programas federales destacando los que tienen que ver con programas importantes para el bienestar de la población, como los del sector agropecuario, pero también los relacionados con la reconstrucción después de un desastre natural.

Siempre a nivel de las entidades federativas la fiscalización de los ingresos públicos ha sido un tema pendiente, de ahí que debe plantearse que el comportamiento de recaudación local sea retomado con un enfoque de desempeño, y se debe dar mayor énfasis al fortalecimiento de las administraciones tributarias locales, que van desde la elaboración de padrones dinámicos, hasta una eficiente fiscalización a los contribuyentes de los impuestos locales.

Una buena idea es la de crear sistemas estatales de administración tributaria, desafortunadamente la experiencia de Coahuila fue desastrosa, ¡le dieron facultades para contratar deuda y enajenar activos! Y ya vimos lo que pasó: el inverosímil crecimiento de su deuda pública que regularizó el congreso local, sin sancionar a nadie, cuando se trató de deuda contratada irresponsablemente. Sólo se castigó injustamente a funcionarios federales.

Expresidente del Colegio Nacional de Economistas.