Opinión

El desgaste del poder: las elecciones intermedias

 
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Módulo especial Enrique Peña Nieto. (Especial)

Desde que en México hay elecciones vigiladas por un órgano autónomo como el IFE antes y ahora el INE, en las elecciones intermedias siempre ha existido una caída en el porcentaje de votos que recibe el partido en el gobierno respecto a los que obtuvo en la elección presidencial previa.

Veamos algunas cifras.

En 1994, Zedillo logró obtener el 48.7 por ciento de los votos válidos emitidos y ganó la Presidencia por un muy amplio margen.

Sin embargo, en 1997 el PRI obtuvo sólo el 39.1 por ciento de la votación de diputados de mayoría relativa, con un retroceso de 9.6 puntos porcentuales y por primera vez en la historia del país no tuvo la mayoría absoluta de la Cámara de Diputados.

En el año 2000, Vicente Fox, respaldado por la alianza PAN-Verde, inauguró la alternancia en México al ganar la Presidencia con un 42.5 por ciento de los votos. Pero en 2003 dicha alianza se disolvió y el PAN obtuvo sólo el 31.8 por ciento de los sufragios. Es decir, hubo un retroceso de 10.7 puntos porcentuales.

De hecho, aun si se suman los votos del Verde, que en el año 2000 respaldó a Fox, habrían llegado a 34.1 por ciento, 8.4 puntos menos que en la elección presidencial.

Calderón ganó con el 35.9 por ciento de la votación en 2006 en las elecciones más controvertidas de la historia reciente.

Tres años después, la intención de voto por el PAN alcanzó sólo el 29.6 por ciento, 6.3 puntos porcentuales por abajo del resultado de tres años atrás.

En 2012, el candidato triunfador, Enrique Peña, obtuvo el triunfo con el 38.2 por ciento de los votos válidos emitidos.

Sería normal, de acuerdo con lo sucedido en sexenios anteriores, que el porcentaje de la votación que captara en los comicios del 7 de junio, fuera inferior al obtenido tres años atrás.

Sin embargo, las encuestas publicadas en abril y mayo refieren que la intención de voto del PRI-Verde, que mantuvieron su alianza de tres años atrás, se ubicaría entre 37 y 42 por ciento.

Aun en el escenario que parece más conservador para el PRI-Verde, el retroceso que se registraría respecto a tres años atrás, sería mucho menor que el observado en los tres gobiernos previos.

Ese factor es el que lleva también a algunos analistas a considerar que las encuestas podrían estar sobreestimando el voto a favor del PRI y del Verde.

La última ocasión en la que hubo un repunte del porcentaje de los votos obtenidos en las elecciones intermedias respecto a las presidenciales fue en 1991, que corresponde a la etapa previa a la existencia de un órgano electoral autónomo.

En 1988, Carlos Salinas ganó las controvertidas elecciones de aquel año con el 50.4 por ciento de los votos. Tres años después, el PRI obtuvo el 61.4 por ciento de los votos válidos, 11 puntos porcentuales arriba de la elección presidencial.

El poder, en general, desgasta a quien lo ejerce. Lo que no sabemos hoy es qué tanto ese desgate le pegará a la votación del partido en el gobierno… o si no le pegará.

¿Qué tan certeras o equívocas serán esta vez las encuestas? Lo sabremos el 7 de junio.

Lo que sí puede decirse es que, como pocas veces, a escala nacional, las encuestas publicadas convergen en sus resultados.

Twitter:@E_Q_

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