Opinión

El desafío del 'delfín'

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Aurelio Nuño

De los cambios en el gabinete que tuvieron lugar en agosto, el más significativo quizá fue la apuesta por impulsar la figura de Aurelio Nuño Mayer, sacándolo de la Oficina de la Presidencia de la República
–donde el poder se ejerce desde una relativa penumbra– y colocándolo al frente de la SEP. Como fue Ernesto Cordero durante la administración de Felipe Calderón, Nuño es el delfín de la actual administración. Sin embargo, no todo le será entregado en bandeja de plata. Su principal encomienda, implementar la reforma educativa, tiene fechas perentorias y al menos un indicador de éxito medible: la aplicación de evaluaciones para determinar el ingreso, la promoción y la permanencia de los profesores en el sistema educativo. Nuño también hace frente a la aguerrida Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y organizaciones afines (como la CETEG en Guerrero) que están empeñadas en obstaculizar la implementación de la reforma.

El establecimiento de una carrera magisterial meritocrática es anatema para la CNTE, un sindicato que se define como una fuerza radical y opuesta al SNTE, la organización gremial que por décadas lideró Elba Esther Gordillo, y que mantiene una posición más dócil respecto al gobierno. En contraste, hasta hace muy poco la CNTE operaba en Oaxaca y otras entidades del sur del país con base en una fórmula muy exitosa de movilizaciones e intimidación, obtención de privilegios, y manejo discrecional de los recursos del sistema educativo. El gobierno de Peña Nieto entendió que la negociación no era una estrategia promisoria con la CNTE y optó por confrontarla por dos vías. La primera, cortando su control discrecional de recursos. Hace algunos meses la CNTE sufrió un duro golpe al perder el control sobre el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO). Con ello, la Sección 22, hasta entonces la más poderosa del llamado magisterio disidente, perdió control sobre la nómina de los maestros. La segunda vía para debilitar a la CNTE ha sido el uso del aparato de procuración de justicia. En octubre fueron detenidos cuatro profesores, acusados de participar en acciones violentas como la toma de una junta electoral distrital y de instalaciones estratégicas de Pemex. A principios de diciembre 52 normalistas fueron detenidos durante una protesta en Michoacán, acusados de portar armas de fuego.

La CNTE ha quedado debilitada. Sin embargo, en las últimas semanas demostró que no está dispuesta a morir sin pena ni gloria, y que es un enemigo de cuidado. Como la Hidra de la mitología griega –un monstruo acuático en forma de serpiente con múltiples cabezas– la CNTE tiene la capacidad de atacar desde distintos frentes. Con pocos días de diferencia, la CNTE y la CETEG organizaron un boicot a la evaluación de profesores en Acapulco, tomaron la Secretaría de Finanzas de Guerrero, llevaron a cabo una movilización que se tornó violenta en Chiapas (donde un profesor murió atropellado) y tomaron una veintena de presidencias municipales en Michoacán.

La CNTE sabe que su principal herramienta para golpear al gobierno, y en particular las aspiraciones del secretario Nuño, es obstaculizar la implementación de la reforma educativa. De ahí que haya enfocado su estrategia en boicotear las evaluaciones.

Hasta ahora ni el gobierno ni la CNTE han logrado imponerse en este duelo. Mal que bien, las evaluaciones se han llevado a cabo. Sin embargo, es claro que ahí donde la CNTE tiene mayor presencia es donde se ha tenido el menor grado de profesores evaluados. En Michoacán han sido evaluados 35 por ciento, en Oaxaca 45 por ciento, y en Guerrero 65 por ciento, en tanto que en el resto de la República se han realizado evaluaciones a más de 95 por ciento de los profesores.

En Acapulco, a pesar de que el gobierno trasladó a seis mil elementos de la Policía Federal –y pagó dos mil habitaciones en hoteles de lujo en la Zona Diamante para hospedar a los docentes– la CETEG logró boicotear la evaluación.

Los conflictos en torno a la realización de las evaluaciones continuarán el próximo año. Para sortearlos, el secretario Nuño tendrá que encontrar el justo medio entre la firmeza y la cautela; ser una mano que apriete pero que no estrangule. Sobre todo, será necesario distinguir entre el uso estratégico de la coerción y la represión indiscriminada.

Los dirigentes de la CNTE tienen un punto al recordar –como lo han hecho en los últimos meses– que su organización es combativa y tiene profundas raíces en la lucha social (aunque se haya corrompido, y hace tiempo haya privilegiado los intereses sectarios de sus líderes sobre las causas de la defensa de la educación pública y la democracia sindical). Sería muy desafortunado que los líderes de la CNTE lograran vender, así sea a una pequeña fracción de sus bases, la idea de que son víctimas de un gobierno represor y que cualquier medio para combatirlo se justifica.

Twitter: @laloguerrero

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