Opinión

Débil mercado laboral en EU podría diferir aún más la normalización de Tasas

 
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Sin duda, el dato más relevante en materia económica para todo el mundo es la cifra del empleo que cada viernes primero de mes publica el Departamento de Trabajo de Estados Unidos. En nuestros tiempos, la información del mercado laboral norteamericano se ha convertido en un importante catalizador para los mercados globales
-y no sólo en los mercados financieros sino también en las materias primas- por su repercusión en las decisiones futuras de la Reserva Federal en materia de tasas de interés.

Según el reporte, el mes pasado se crearon 142 mil empleos. Muy por debajo del promedio de 220 mil plazas generadas mensualmente en lo que va del año, pero ligeramente mejor que la cifra revisada de agosto que fue de 136 mil nuevas plazas. La tasa de participación en el mercado laboral se redujo a 62.4 por ciento. La tasa de desempleo se mantuvo en 5.1 por ciento, pero no se observaron incrementos en los salarios. Los empleos fueron generados principalmente en el sector servicios, ya que el sector manufacturero observó un ligero recorte de nueve mil empleos, afectado desde hace algunos meses por la fortaleza del dólar y la desaceleración mundial.

La reacción inicial de los mercados globales a este reporte fue negativa. La tasa de los bonos del Tesoro a diez años se desplomó 13 puntos base, hasta 1.91 por ciento anual. Los mercados accionarios caían más de 1.0 por ciento, lo mismo que las cotizaciones de las materias primas. El dólar se debilitó contra todas las monedas. En el fondo, los mercados están reflejando que las expectativas en relación a la normalización de tasas de interés se van difiriendo hacia el primer trimestre de 2016.

Al término de la jornada el pesimismo se transformó en optimismo. Los mercados accionarios de la Unión Americana observaron, por ejemplo, un fenómeno de extrema volatilidad pocas veces visto. Al conocerse los decepcionantes datos del mercado laboral de septiembre bajaron más de 1.0 por ciento. Pero al cierre de la jornada aumentaron más de 1.0 por ciento, recorriendo un tramo de 3.0 por ciento de recuperación desde su nivel más bajo. En un periodo de 30 años de historia (desde octubre de 1985 a la fecha), jornadas con una volatilidad que implique caídas de más de 1.0 por ciento y en el mismo día recuperaciones de más de 1.0 por ciento, han ocurrido sólo en 45 fechas (0.67 por ciento de frecuencia).

Recuperaciones importantes también se observaron al cierre de la jornada en el dólar, en las tasas de interés de largo plazo y en los precios de las materias primas. La probabilidad de que la Fed mueva sus tasas de referencia el próximo 28 de octubre han bajado significativamente. Las probabilidades de un alza de tasas para su reunión del 15 y 16 de diciembre bajaron a 34 por ciento desde 46 por ciento antes de los números de puestos de trabajo (según datos de derivados compilados por Bloomberg). La probabilidad de un primer ajuste para la reunión de enero también se ubicó por debajo de 50 por ciento. La apuesta de los mercados se está centrando por ahora hacia la reunión de marzo, aún cuando Janet Yellen ha insistido en que la mayoría de los miembros del Comité de Mercado Abierto de la Fed piensa empezar la normalización a finales de este año.

En el mercado de petróleo fue también relevante el reporte de una importante caída en la exploración de nuevos pozos en Estados Unidos, aunque la producción de hidrocarburos sigue aumentando.

En nuestra opinión, el factor más importante a seguir en las siguientes semanas para poder anticipar correctamente si la Fed pudiera aumentar sus tasas de interés o no, es la evolución de los mercados accionarios de China y Estados Unidos.

Con el crack reciente de la Bolsa de Shanghái y su contagio a los mercados de todo el mundo, la tendencia de los mismos es ahora de un bear market. La mayoría de los índices de los mercados más importantes ha roto su promedio móvil de 200 días con fuerza. Si la evolución de los mercados continúa a la baja, en particular en las bolsas americanas, la Fed se vería imposibilitada a aumentar sus tasas, aún cuando el primer ajuste sea de sólo un cuarto de punto, porque la reacción salvaje de los mercados podría generar una desaceleración en el mercado interno en Estados Unidos. Este representa casi 90 por ciento de la economía americana.

De aquí que los esfuerzos de las autoridades chinas para fortalecer el mercado hipotecario y reactivar el mercado automotor, bajando los impuestos para los autos compactos, son muy positivos para detener la hemorragia de la desaceleración global, deteniendo a su vez la caída de los precios de las acciones en Shanghái y en todo el mundo. Dentro de unos días comienza la temporada de reportes de resultados de las empresas al tercer trimestre. Esperamos ver más sorpresas positivas que negativas, menos en las empresas de materias primas.

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