Opinión

El culebrón de los casinos

 
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Casinos

Hay un culebrón al rojo vivo por el tema de los casinos en México. Por un lado están los actuales permisionarios y operadores de casinos, que han trabajado bajo regulaciones complejas que no terminan de ser uniformes. Se han adaptado al cambiante entorno tecnológico. Por el otro están los hoteleros, algunos de los cuales se quejan y juzgan que los casinos son fuente de delitos, como la trata de personas.

Quizá la virtud más importante del actual formato de operación de los casinos es que sus sistemas de cómputo y registro de dinero está ligado en tiempo real al Servicio de Administración Tributaria (SAT), con lo cual es prácticamente imposible que estas actividades se presten al lavado de dinero. La industria de casinos estima que contribuye al fisco anualmente con tres mil millones de pesos. Estos impuestos son más onerosos que los de otras industrias, como un IEPS especial
sobre sus ingresos; o impuestos locales, como el 6.0 por ciento de los ingresos de las máquinas tragamonedas.

Muchos datos dan soporte a la operación de casinos en el país. Actualmente hay 309 casinos operando (varios de ellos dentro de hoteles en Quintana Roo), y se estima que hay más de 40 mil personas empleadas en esta industria. No obstante, los avances tecnológicos han permitido que algunas empresas se metan a esta industria aceptando apuestas en línea y evadiendo impuestos. Estos problemas estarían por ser resueltos con ciertas modificaciones reglamentarias a la ley de juegos que ya fueron aprobadas por la Cámara de Diputados, pero aún no por la de senadores. El proceso legislativo está en marcha.

En una carta reciente, el presidente de la Asociación de Permisionarios y Proveedores de Juegos y Sorteos, Alfonso Pérez Lizaur, le escribió a Pablo Azcárraga –presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico–, que les parecía “ofensivo que consideren que en nuestra actividad hay trata de personas”. Y le recuerda que son “el único sector fiscalizado en línea y en tiempo real por el SAT”. La carta es dura, señala que han leído las declaraciones de los hoteleros con “grande sorpresa y disgusto” y exigen respeto de parte de los otros empresarios.

Los empresarios de los casinos argumentan que las nuevas leyes regularán más a la industria, preverán la ludopatía y eso dará más certeza a todos. Señalan que cuando hay prohibición, florece una industria ilegal.

Pareciera que todo debería arreglarse con que se sienten a comer hoteleros y empresarios del juego. Que negocien y pacten en beneficio mutuo. Quizás alguien tendría que mediar. Entretanto, habrá chispas en el escenario, mientras quienes están actuando al margen de la ley usando la tecnología siguen llenando sus bolsillos de dinero.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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