Opinión

El cuasidiputado que revive muertos

  
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Ismael Figueroa

No sé cómo ponerlo sin que se me salga la risa. De verdad. Y miren que hemos visto cada cosa en los últimos tiempos (casas blancas sin conflictos de interés, verdades históricas de hule, pitos de Mancera, robos de Frutsis y Pingüinos, frijol con gorgojo…). Pero lo del cuasidiputado bombero sí me tiene, digamos, patidifuso. Ya si eso no nos hace reaccionar, la verdad que me doy.

La historia es más o menos así.

Se llama Ismael Figueroa. Ha sido líder del sindicato de los Bomberos de la Ciudad de México y quiere ser constituyente. Ta güeno.

Hoy está a punto de lograr su sueño (o el de alguien más, vayan ustedes a saber) y por eso la prensa lo busca para entrevistarlo.

Y en esas charlas, como quien dice buenos días don Ismael, suelta respuestas como estas:

-¿Qué te hace distinto a un político?, le preguntó Miguel de la Vega en Reforma (26 de junio).

-Que tengo palabra, que cumplo los objetivos y que yo no estoy sirviendo a alguien que me haya puesto.

-Te registraste con 93 mil firmas, pero votaron por ti poco más de 22 mil, ¿dónde quedaron las otras 70 mil?

-Bueno, lo que pasa es que una misma persona puede darle la firma de apoyo hasta a cinco candidatos independientes, pero eso no significa que pueda votar por los cinco.

-¿No compraste firmas de apoyo?

-No.

-Pero sí las vendían...

-Nosotros no teníamos ni el billete, ni la estructura. Lo que te puedo decir es que lo hicimos tan de buena fe, que en sólo seis días recaudamos las firmas.

-De hecho hay quienes no te creen que hayas podido recopilar 780 firmas por hora...

-No es imposible cuando tienes una estructura. Y la estructura que tengo es mi gente de aquí, los bomberos.

Dejemos de lado que confiesa que puso a “su” estructura (los bomberos) a chalanear en conseguirle firmas. Órale. Dejemos de lado también eso de que, según don Ismael, fue por purita buena fe que, como candidato independiente, logró en seis días 93 mil firmas. La buena fe hace milagros. Ajá.

Lo realmente importante de esta historia es que desde abril se sabe que Figueroa, único candidato independiente que llegaría a la Asamblea que (pónganse de pie) le dará una Constitución a la Ciudad de México, hizo un milagro. Sí, un milagro; y no uno menor, no, uno grande, de esos que sólo se ven en La Biblia (y últimamente en Game of Thrones).

Ismael Figueroa, bombero de profesión y cuasidiputado, es capaz de revivir muertos. Quiubo.

Como en su momento documentara Alfredo Lecona (http://bit.ly/29meHJZ), para registrar su candidatura Ismael Figueroa presentó ante la H. autoridad del (pónganse de pie) Instituto Nacional Electoral al menos 247 firmas de muertos. Firmas de 247 muertos bien muertos que regresaron a la Jon Snow de quién sabe dónde para firmarle a este bombero vacilador 247 papelitos y, de paso, darle datos de sus credenciales del INE. Este milagro no lo tiene ni Obama… ni la Guadalupana.

Si Ismael Figueroa se sale con la suya, si se convierte en diputado a pesar de que le presentó 247 papeles oficiales con datos falsos al INE, lo que procede es que Fausto Alzati vuelva al gabinete, exigir a la FIFA una disculpa por haber excluido a los cachirules, y que Bryce Echenique venga a la FIL por su premio.

Es lo único que le faltaba a la charlotada Constituyente: un diputado que revive muertos. De risa loca.

Twitter: @SalCamarena

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