Opinión

El crecimiento en seis lecciones

Hace 60 años era un 29 de mayo de 1954. En ese momento, el PIB por persona de México, traído a precios actuales era de 34 mil 992 pesos anuales.

Algo hizo bien el país y poco más de un cuarto de siglo más tarde, en 1980, esa cifra era de 86 mil 168 pesos.

El crecimiento acumulado fue de 146 por ciento o 3.4 por ciento anual.

El país creció y se desarrolló, en medio de crisis políticas y económicas.

Claro que el mundo era otro. Pretender que se puede resucitar esa época es pura nostalgia o fantasía.

Pero, ya quisiéramos tener siquiera 5 años con crecimiento sostenido del PIB per cápita de 3.4 por ciento.

Entre 1980 y el 2013, la tasa cayó a 1.5 por ciento anual en promedio.

Luego de una semana de discutir y analizar opiniones diversas respecto a las opciones de crecimiento para el país –lo que hemos hecho en estas páginas, en web y en El Financiero Bloomberg TV– creo que hay al menos seis lecciones para poner en nuestra agenda. Espero que le resulten de utilidad, o por lo menos de interés.

1- Las reformas estructurales son necesarias pero no suficientes. No es una reforma en específico, sino la suma de todas lo que puede generar un nuevo ambiente en la economía del país. Y, queda claro que el efecto acumulado y combinado de las reformas –si se hacen e instrumentan bien– se dará en la próxima década. No antes. Pero el país no puede esperar, por eso es que resulta necesario hacer algo más.

2- La ortodoxia ya no funciona. Las ortodoxias económicas, sean las monetaristas, neoliberales o keynesianas, ya no funcionan en este mundo postcrisis. Las cosas han cambiado demasiado y a velocidad sorprendente. Los cuerpos teóricos han dado de sí y lo que se requiere es más creatividad y flexibilidad. A veces se requiere ser keynesianos y en otras tener fuerte disciplina fiscal.

3- No hay ningún sustituto para el sentido común y la experiencia
. Las estrategias de desarrollo deben tener racionalidad y coherencia. Los apretones fiscales en épocas de declive económico siempre van a acentuar la caída. Los excesos de gasto en tiempos de bonanza van a generar burbujas. Una buena observación de variables, agentes y fuerzas económicas es esencial.

4- Las tendencias globales son irreversibles. No hay manera de encerrarse y evitar el impacto del ciclo norteamericano. Tampoco se puede eludir la revolución tecnológica. La competencia que cruza fronteras llegó para quedarse. Si se ignorara en las estrategias de crecimiento, éstas se condenan al fracaso.

5- Se requiere de una visión clara y un liderazgo que tenga capacidad de sumar a la sociedad. Si se dan bandazos en los propósitos y un año se quiere estabilidad y al siguiente crecimiento, no se va a conseguir ni una ni otro. Y, alguien tiene que liderar el esfuerzo social. De modo natural debe ser el Estado, que necesita convencer, convocar y sumar. Si no lo logra, puede hacer agua la estrategia.

6- Es clave que la sociedad esté convencida de crecer. Si no se articula el comportamiento social en torno al objetivo de crecimiento, algo siempre podrá fallar.

Hay muchos más temas, pero los anteriores, a mi parecer, son ineludibles.

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