Opinión

El consumidor pierde y el gobierno gana con la gasolina

Después del reciente derrumbe de los precios del petróleo, que ubican al precio del barril West Texas Intermediate por debajo de los 57 dólares y el precio de la mezcla mexicana rondando los 50, hemos presenciado la consecuente caída de precios de la gasolina en los Estados Unidos, mientras que en México seguimos viendo como ésta no baja sino que sigue aumentando, lo cual tiene molestos a diversos empresarios y grupos sociales.

Al escribir estas líneas el precio promedio de un galón de gasolina en Estados Unidos es de $2.416 dólares (fuente: http://www.texasgasprices.com/), por lo que al tipo de cambio actual de $14.6161 pesos por dólar, equivale a $9.32 pesos por litro al menudeo. Por su parte, durante diciembre de este año el precio de la gasolina Magna en México es de $13.31 pesos por litro, mientras que el de la Premium es de $13.94 pesos.

Es decir, respecto al promedio estadounidense en México ahora pagamos la gasolina Magna 42% más cara, y si tomamos en cuenta que en Texas el galón de gasolina cuesta en promedio $2.185 dólares, pues vemos que en nuestro país la gasolina Magna nos cuesta 58% más cara de lo que cuesta en el estado vecino del norte. Este análisis es comparando precios al menudeo, desde luego que para los volúmenes de importación que registra Pemex obtiene aún mejores precios por la gasolina por lo que los diferenciales entre los precios aquí y allá son más altos.

Este diferencial de precios causa molestia entre los mexicanos a la luz de que de acuerdo con datos de PEMEX, durante octubre de este año, dicha dependencia importó 419,500 barriles diarios de gasolinas, de manera que las importaciones representan ya el 53.8% de las ventas internas de este combustible.

Como ya se señaló, esta información tiene inquietos a muchos, ya que no se explican porque si más de la mitad de la gasolina que consumimos en México es importada, y ésta ha bajado de precio considerablemente en el vecino del norte, ¿por qué PEMEX no deja de aumentarla, y por el contrario, la subirá en 3% a partir del 1 de enero de 2015 (porcentaje afín a la meta inflacionaria del Banco de México)?

Esto es un abuso por parte del gobierno federal, quien siempre tiene el argumento perfecto para subir de precio la gasolina independientemente de que el precio del petróleo suba o baje. Y es que cuando el precio del petróleo aumenta nos incrementan el precio de la gasolina porque cuesta más cara importarla, y cuando el precio del petróleo baja nos suben la gasolina para compensar la caída de ingresos fiscales por parte del gobierno federal. De esta manera vemos que el consumidor mexicano siempre lleva las de perder porque cuando se trata de subir el precio de la gasolina PEMEX argumenta razones de mercado y cuando se debería bajar, no lo hacen dando argumentos de tipo fiscal.

No debemos olvidar el efecto que los gasolinazos tienen en la inflación al volverla un fenómeno crónico que dificulta al Banco de México el cumplimiento de su meta inflacionaria; y es que resulta que desde que entró en vigor en 2008 la política de aumento mensual, la gasolina Magna ha aumentado 89.7%, mientras que la Premium se ha elevado 62.6 por ciento.

El efecto que causa el aumento de precio de las gasolinas en la inflación, y el hecho de que estos combustibles tienen una elasticidad –precio de la demanda inelástica, contribuye al deterioro del poder de compra de los mexicanos y al empobrecimiento de amplios grupos poblacionales, lo que a su vez debilita e mercado interno e impide alcanzar mayores tasas de crecimiento económico.

A diferencia de Estados Unidos, done la baja del precio de la gasolina ha representado para sus consumidores el equivalente a una disminución de impuestos, lo que ha fortalecido el consumo privado, en México cada vez hay que destinar más dinero para comprar gasolina a costa del consumo de otros bienes, lo que repercute negativamente en el dinamismo económico.

No obstante todo lo anterior, se ve extremadamente complicado que aunque los precios de la gasolina en Estados Unidos sigan bajando de manera importante en México ocurra algún ajuste en ese sentido en 2015. Así,

Son embargo, dentro de todo esto tenemos una buena noticia para el gobierno federal, quien gracias a estos diferenciales de precios entre lo que le cuesta la gasolina a PEMEX respecto a cómo nos la vende, podrá generar mayores ingresos fiscales que le permitan financiar su grave desequilibrio fiscal equivalente a 3.1% del PIB de acuerdo con el Plan Anual de Financiamiento 2015.

Director General GAEAP.

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