Opinión

'El Chapo' y el surrealismo

 
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Ficha Chapo 2016 (Cuartoscuro)

La reaprehensión del Chapo ha adquirido tintes surreales. Cuando el presidente tuitea “Misión cumplida”, confirma lo que dijera la revista The Economist: “they don’t get that they don’t get it” (no entienden que no entienden). El paupérrimo manejo del equipo del presidente produjo una reacción negativa de una buena noticia.

Suena cínico celebrar a días del asesinato de la alcaldesa de Temixco, cuando prevalecen dudas sobre el escape: ¿qué tan alto llegó la complicidad?, ¿por qué nadie vio un túnel cuya ruidosa construcción no dejaba dormir a otros reos? Cuando la falta que el presidente consideró “imperdonable” fue perdonada. La fuga se volvió el epítome de la impunidad. La recaptura corrige un grave error, pero ahora se vuelve cardinal entender qué pasó y que haya consecuencias. Además, nos enteramos de la flotilla de aviones del Chapo, de su uso extensivo de pistas clandestinas, y de una red que se mantuvo absolutamente intacta durante su estancia en el penal del Altiplano. Todo esto es imposible sin poderosas complicidades. No tapemos el Sol con un dedo.

Es aborrecible la loa al primer mandatario por parte de sus “orgullosos” colaboradores, y la espontánea erupción del Himno Nacional en Relaciones Exteriores provoca nausea. Hubiera resultado mucho más digna una reacción parca y moderada, con un tuit que dijera “Error corregido. El Sr. Guzmán Loera duerme tras las rejas.” Así, sin abrazos efusivos ni celebración eufórica en un país castigado por la violencia, y donde no es evidente quién gana la guerra.

Que el presidente diga que la recaptura fortalece nuestro Estado de derecho confirma que no entiende ese concepto. El respeto al debido proceso, posterior a la detención del capo, sí podría generar valiosos precedentes. Una extradición judicialmente cuidadosa será importante. Reaprehender al que se escapó es su obligación, y sólo mérito del aparato de inteligencia.

Las fuerzas especiales de la Marina se consolidan como un grupo de élite capaz, que se ha hecho merecedor de la confianza de la inteligencia estadounidense, cuya primordial ayuda se omite. Es justo reconocer el heroísmo de marinos que arriesgan la vida, y señalar que dos agentes de la Policía de Caminos no se dejaron corromper. Resulta indigno que presidente o secretario de Gobernación tomen crédito, cuando antes evadieron culpa.

Pero, aún más inverosímiles resultan las reacciones de ese preocupantemente nutrido grupo de mexicanos absolutamente incapaz de reconocerle mérito alguno a esta administración. Cuando veía a Gael García Bernal recibir el Globo de Oro por su actuación televisiva, me imaginaba cómo reaccionaría si le dijeran que el gobierno de México pagó por su premio, para utilizarlo como “cortina de humo” ante “la gravedad de la crisis económica que enfrenta el país”. Cuando la revista The Economist puso al “momento de México” en su portada, él dijo que seguro había sido una inserción pagada por el gobierno priista. Sería más fácil comprar a los miembros de la prensa extranjera, quienes votan para los Globos de Oro, que sobornar a una revista con más de un siglo de prestigio mundial.

Todo es surreal en quienes hablan de la supuesta “cortina de humo”. Las reacciones de Pedro Ferriz, Fernández Noroña y otros son vergonzosas. O son abismalmente obtusos, o irresponsables manipuladores. Presuponen un gobierno tan hábil y poderoso capaz de fingir una huida, tan maquiavélico para simular un regreso (cooptando como cómplices al petulante Sean Penn y a la ignara Kate del Castillo); y tan torpe para elegir hacerlo en medio de una crisis internacional que nada tiene que ver con México, originada en China, y donde a todas luces México resulta uno de los países menos afectados, casi un oasis.

Me resulta gracioso oír que fue “gravísimo” que el dólar rompiera la “barrera sicológica” de 18 pesos. ¿Por qué es ésta más terrible que 17?

Pero, pensar de que este movimiento se origina en la debilidad de México, es el epítome o de la ignorancia o del engaño a la opinión pública, ambos igualmente graves. Criticar todo, incluso lo que funciona, imposibilita señalar deficiencias reales que urge afrontar.

El manejo del peso hecho por Banco de México es un ejemplo internacional. Es claramente un Banco Central autónomo, con alta capacidad técnica, ejecutando una política monetaria sensata. Tener un tipo de cambio flexible es una bendición en momentos de extrema volatilidad internacional. Preguntémosle a Venezuela y Argentina cómo les fue sin éste.

Pero las reacciones del gobierno desaniman a quienes sí creemos que las reformas estructurales de principios de sexenio incrementan dramáticamente el potencial económico de largo plazo del país; a quienes apostamos por un México viable y con soluciones posibles.

Se reaprehendió a un criminal. Se corrigió un error. Se suma a una larga lista de detenciones importantes de capos poderosos. Se merma la capacidad de operación de bandas criminales. No es más que eso, pero tampoco menos.

Twitter: @jorgesuarezv

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