Opinión

El canciller Meade lo hace de nuevo

Eso de que en México la violencia es un fenómeno focalizado es una de las trampas retóricas menos rentables pero, paradójicamente, más utilizadas por el gobierno de la República. El más reciente capítulo de esta narrativa gubernamental, construida con medias verdades, pretende hacer creer que en México muchos viven tan seguros como en Canadá, el país menos violento de América.

De gira por Alemania, el secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, redujo el reto de la violencia a un asunto de “regiones”. Incluso si eso fuera verdad, sería igualmente cuestionable que el canciller minimice lo que ocurre en las regiones azotadas por la inseguridad. ¿Esos enclaves y quienes ahí habitan no son parte de México? ¿No le preocupan?

El canciller dijo: “hay algunas regiones del país donde los niveles de violencia son los de Canadá. De hecho, sólo hay un estado con violencia superior a la que se observa en Colombia” (se refiere a Guerrero, como lo consigna el cable de Dpa reproducido por La Jornada en línea).

Antes de seguir pongamos el contexto. Reunión en Berlín. Por un lado, el ministro alemán del exterior manifiesta la “consternación” de su gobierno por Ayotzinapa y ofrece ayuda para resolver ese caso. Por otro, Meade (siempre de acuerdo con Dpa) además de compararnos con Canadá, asegura que “la violencia en México alcanzó su punto máximo en 2011. Desde entonces ha venido reduciéndose. Quienes han estado involucradas en estos ilícitos fueron fuerzas municipales, que de ninguna manera reflejan la calidad de nuestras fuerzas federales”.

Tres medias verdades. 1) Nadie niega que la tendencia general de homicidios ha bajado desde 2011. ¿Eso se ha traducido en seguridad para muchas personas y comunidades? ¿Y los secuestros? ¿Y las extorsiones? ¿Cómo presumir esa baja en la cifra de homicidios a quienes viven en la zozobra en Tamaulipas, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Jalisco, Morelos, etcétera?

2) En Iguala en efecto fueron policías de dos municipios los que se vieron involucrados en la desaparición de los 43 de Ayotzinapa. Sin embargo, esa crisis ocurrió luego de Tlatlaya (donde el Ejército está acusado de violar derechos humanos, presuntos delitos que fueron encubiertos en un primer momento por los gobiernos estatal y federal) y luego de que esta administración creara una Gendarmería, en parte por su desconfianza en la Policía Federal.

3) Lo de Canadá. Debo a Pepe Merino (@PpMerino) un listado de 761 municipios mexicanos con menos homicidios anuales que Canadá. Tienen cero muertes violentas. La mala noticia es que con esa base de datos no podemos decir que “así es México”; para empezar porque la mayoría de esos lugares se encuentran en los bellísimos Oaxaca y Yucatán. Para más datos, ver Merino y Jessica Zarkin en Animal Político ayer.

Exagerando, es como si Meade hubiera dicho: “incluso tenemos menos homicidios que Canadá en los oaxaqueños San Martín Lachilá, San Pedro Ocopetatillo, Santo Domingo Ozolotepec, San Agustín Tlacotepec, San Nicolás Hidalgo, Santa María Temaxcalapa, Santa Inés Yatzeche, San Pablo Macuiltianguis, San Francisco Jaltepetongo”. Sería cierto, pero no sería verdad.

A los alemanes, a ciudadanos de otras naciones, y a muchos mexicanos, les duelen los 43 de Ayotzinapa. Meade responde a eso más o menos así: no se fijen en esa región de Guerrero, por qué no se fijan en cambio en Acatzingo, Puebla, donde no ha habido ni un homicidio en siete años. Mejor, ni en Canadá.

Twitter: @SalCamarena