Opinión

El bienestar es una elección

   
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Bienestar Vale Villa

El término bienestar puede entenderse de formas distintas. Los culturalistas, por ejemplo, dirán que estar bien es inalcanzable en la pobreza y la falta de oportunidades asociada. Los psicoanalistas ortodoxos sostendrán que el bienestar es imposible si no se explora el terreno de lo inconsciente. Algunos defensores de la autoayuda, venden la idea del bienestar como un producto que se consigue rápido con solo desearlo.

En algún punto medio de estas posturas, que radicalizadas constituyen ideologías, se encuentran los hallazgos de la ciencia, que afirman que el bienestar es alcanzable como cualquier otra habilidad. Que es posible estar bien, con disciplina, perseverancia y mucha práctica de 4 habilidades, que al desarrollarse, pueden reconfigurar algunos circuitos neuronales e incidir en una vida más satisfactoria y de modo más estable:

1. Resiliencia: La rapidez con la que nos recuperamos de la adversidad, que es inevitable. Lo que sí puede cambiar es la respuesta frente a lo incontrolable. Algunas evidencias próximas a publicarse, afirman que la práctica de la Meditación de Atención Plena , aumenta la capacidad para sobreponerse a los golpes de la vida. Aprender a estar en el momento presente es una vacuna contra la angustia, la rumiación y los pensamientos catastróficos sobre todas las cosas que probablemente nunca sucedan.

2. Perspectiva positiva: La capacidad de disfrutar las experiencias positivas, de ver la humanidad en los otros y lo que en ellos existe de bondad.

Una actitud positiva es accesible incluso para las personas que están deprimidas, aunque la duración de la experiencia es más fugaz.

Puede desarrollarse practicando actos de bondad y de Meditación Compasiva (30 minutos al día durante dos semanas. Creada por la Dra. Helen Weng del Center For Healthy Minds en la Universidad de Wisconsin). Los circuitos cerebrales implicados en la perspectiva positiva mejoran rápidamente después de unas cuantas semanas de práctica. Y también aumenta la capacidad para ser amable y dispuesto a ayudar.

3. Atención: Un grupo de psicólogos sociales publicó un artículo que en síntesis afirmaba que “una mente que divaga es un mente infeliz”. Cuando usted está haciendo algo, quizá su mente no está ahí en lo que está haciendo sino en algún otro lugar. La felicidad tiene una correlación positiva con estar mentalmente presente en cada momento. William James, en “Los principios de la psicología” afirmó que la capacidad de regresar voluntariamente la atención una y otra vez a donde queremos, es la base del juicio, del carácter y de la fuerza de voluntad.

4. Generosidad: Numerosos estudios confirman que cuando las personas se involucran en conductas generosas y altruistas, se activan los circuitos del bienestar. Involucrarse en prácticas para cultivar la bondad y la compasión puede ser una forma de vivir, un ideal sobre el mundo en el que preferiríamos vivir. Claramente nadie debería ser bueno y generoso solamente para activar los circuitos cerebrales del bienestar, porque entonces la generosidad sería egoísmo.

Esta propuesta afirma que es posible elegir: dejar que su mente se transforme a partir de las experiencias, sin dirección alguna. O transformarla con más sabiduría, de modo más intencional, asumiéndose como responsable de su bienestar.

No deje que la posmodernidad se lo coma y deje de pensar que estar bien es producto de la casualidad, de la genética, del privilegio o de la buena suerte. Es esfuerzo intencional y una decisión.

Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa. Se dedica a la consulta privada y a dar conferencias sobre bienestar emocional.

Twitter: @valevillag

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