Opinión

El bíceps, ¿electoral?,
de Agustín Carstens

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Carstens

Lo más peculiar del anuncio de la Comisión de Cambios de anteayer, por medio del cual se ofrecerán hasta 52 millones de dólares en subasta diaria para calmar la volatilidad que experimenta el tipo de cambio, es la fecha en la que finaliza el período: 8 de junio, un día después del día en que ocurrirán las elecciones federales.

Es peculiar simplemente por el empate, porque no teníamos conocimiento de que tan icónica fecha en el calendario político nacional fuera a significar algo en materia cambiaria y, aunque la teoría nos dice que no debería haber correlación temática entre paridad cambiaria y urnas para elegir diputados, el Banco de México y la Secretaría de Hacienda, queriéndolo o no, ya le dieron ese significado. Atestiguamos con esto la primera ocasión en que el gobernador del Banco Central nos muestra su bíceps electoral: calmados, no pasa nada, aunque la CETEG y Guerrero se nos salgan de control en el proceso electoral, aquí estamos para evitar que el dólar llegue… ¿a 17, a 18, …a 20 pesos?

La gran pregunta que se desprende del comunicado de la Comisión de Cambios del miércoles es cuáles son las presiones adicionales que “pudiesen perturbar el funcionamiento ordenado del mercado cambiario”. ¿Qué presiones están en la lista de riesgos del gobernador Carstens que le hicieron proponer una reducción al ritmo de acumulación de las reservas internacionales? Carstens dijo en Davos en enero que los problemas de violencia en México son un tema “fundamentalmente regional”. Luego declaró que la inseguridad pública puede tener un efecto negativo en la economía y que el deterioro social puede afectar las decisiones de gasto de los agentes económicos.

Esperemos que con el anuncio de anteayer no se constituya la evolución de un discurso hacia un cenit que haga converger calendario político con económico. Yo no lo veo, pero si fuese así, estaríamos entrando a un territorio nada deseable.

El Banco de México ha sido insistente en la verdad: la correlación con la política monetaria de Estados Unidos es altísima, y en la medida en que se modifiquen las tasas de referencia de la Reserva Federal habrá de ocurrir una reacción aquí. No obstante, las fechas para las próximas reuniones del Comité de Mercados Abiertos del Fed son 17 y 18 de marzo; 28 y 29 de abril; y 16 y 17 de junio.

Es cierto que una modificación del precio del dinero (i.e.: la tasa de interés) en México está prácticamente en función de lo que ocurra en la Fed de Estados Unidos. Pero, siendo el precio del dólar un indicador universalmente aceptado en el país como clave para percibir estabilidad, ¿por qué empatar la fecha de finalización de la intervención cambiaria con el calendario electoral?

Twitter: @SOYCarlosMota

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