Opinión

El Banxico se vuelve
a equivocar

 
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[Cuartoscuro]  Hace más de un mes (8 de marzo), Banxico optó por recortar en 50pb la tasa de referencia. 

El pasado jueves 22 de junio la Junta de Gobierno del Banco de México se volvió a equivocar al aumentar nuevamente su tasa de interés objetivo, en esta ocasión en un cuarto de punto porcentual, para llevarla a 7.00 por ciento.

Con este se ligan ya 10 incrementos consecutivos desde que el Banco Central comenzó con su ciclo alcista de tasas en diciembre de 2015, y cabe señalar que esta es la tasa de interés objetivo del Banco Central más alta desde marzo de 2009, cuando ésta se situaba en 7.50 por ciento.

De acuerdo con el comunicado de prensa emitido para informar de la decisión de política monetaria más reciente, la razón por la que el Banxico decidió el más reciente aumento fue para “fortalecer el anclaje de las expectativas de inflación y reforzar la contribución de la política monetaria al proceso de convergencia de la inflación a su meta y considerando el incremento en el rango objetivo para la tasa de fondos federales por parte de la Reserva Federal en su decisión de junio”.

En otras palabras, esto significa que la aumentaron para que las personas vean el compromiso del Banco Central de hacer que en el mediano plazo la inflación regrese a niveles de 3.0–4.0 por ciento y porque en Estados Unidos subieron la tasa de interés el pasado 14 de junio.

Como lo hemos señalado en múltiples ocasiones desde este espacio, el Banco de México se equivoca con sus decisiones de política monetaria, porque el que se aumente la tasa de interés en esta ocasión no ha sido efectivo para controlar la inflación en el corto plazo, la cual ha ido en aumento mes con mes hasta situarse en 6.30 por ciento en la primera quincena de junio de este año.

Lo único que se está logrando con las alzas en la tasa de interés es que personas y empresas paguen más por sus créditos a tasa variable, y de esta manera disminuir el crecimiento del consumo privado y de la inversión productiva, lo cual se traduce en menor crecimiento económico.

¿Por qué decimos que el alza en la tasa de interés no es de utilidad para bajar la inflación en el contexto económico actual? Pues porque el incremento de precios que hemos vivido en lo que va en el arranque del año no se debe a cuestiones de oferta y de demanda, sino al alza en los precios de los combustibles, al alza en las tarifas de transporte en muchas de las ciudades del país, y por el incremento en el tipo de cambio, lo que encarece los insumos y bienes importados.

Y tal como lo hemos señalado, el que el Banco de México suba la tasa de interés no hará que bajen los precios de los combustibles ni revertirá las alzas en los precios del servicio de transporte. Sin embargo, se pudiera argumentar que el incremento en la tasa de interés busca atraer más capitales al país para que de esta manera disminuya el tipo de cambio y así se pueda mitigar el alza en los precios de los insumos importados.

No obstante lo anterior, hemos visto una y otra vez a lo largo de este año que el tipo de cambio no responde sustancialmente ante los movimientos en la tasa de interés en México, sino que éste se mueve en función de las declaraciones que haga el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus funcionarios, sobre aspectos fundamentales para la economía mexicana como lo es el tema de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la cual se espera que comience el 16 de agosto de este año. Además, el tipo de cambio se mueve también más en función de lo que ocurre con los precios del petróleo y vemos cómo si sube el precio de este energético el peso se revalúa y cuando cae su precio, pues el peso sufre las consecuencias perdiendo valor.

Otro aspecto importante que se debe mencionar es que hemos visto cómo muchos proveedores han ajustado al alza el precio de sus insumos cuando el dólar sube, pero posteriormente, cuando el dólar baja de precio, no se dan los correspondientes ajustes en los precios de éstos, sino que se quedaron en su nivel anterior.

Las consecuencias de la alzas en la tasa de interés objetivo del Banxico tienen preocupados a más de uno, ya que al momento de escribir estas líneas la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) a plazo de 28 días se encuentra en 7.3465 por ciento y este nivel ya está muy cercano al de la tasa de interés al que se otorgaron miles de millones de pesos en créditos hipotecarios a plazo de 10 a 15 años, la cual va de 9.0 a 10.0 por ciento.

Esto cobra especial relevancia porque el Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha anunciado que para este año habrá al menos otro aumento en su tasa de interés de fondos federales.

Desde luego que las alzas por parte de la Fed continuarán a lo largo de 2018 y entonces es altamente probable que la tasa de interés de referencia de nuestro vecino del norte se eleve del actual rango de 1.0 a 1.25 por ciento a uno de 2.0 a 2.25 por ciento para el cierre de 2018.

De esta manera, si se espera un incremento en la tasa de interés de la Fed de al menos un punto porcentual, en México pudiera pensarse que si la volatilidad cambiaria continúa en nuestro país, pues la tasa de interés objetivo del Banxico pudiera aumentar en unos dos puntos porcentuales adicionales, lo que llevaría a la TIIE a 28 días en México a niveles cercanos a 9.3 por ciento.

¿Es sano en que los bancos tengan miles de millones de pesos en créditos hipotecarios colocados a una tasa similar a la de la TIIE?

Pues probablemente no, y es por ello que la banca comercial continuará encareciendo los demás créditos (de tarjeta de crédito, comerciales, automotrices, refaccionarios, etcétera) con el fin de compensar lo que dejarán de ganar con sus créditos hipotecarios.

De esta manera, veremos cómo el mercado crediticio se vuelve mucho más caro y limitado, lo que perjudicará el consumo y la inversión.

Desde luego que los bancos comerciales están lejos de perder dinero, en su conjunto, por el alza en las tasas de interés, y por el contrario es ahora cuando más dinero están ganando.

De acuerdo con una nota publicada por EL FINANCIERO el pasado 9 de mayo, con datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), entre enero y marzo de 2017 la utilidad de los bancos que operan en México fue de 35 mil 300 millones de pesos, nivel no obtenido desde que hay información, es decir 1997, y esto significó un incremento de 25 por ciento respecto a las utilidades obtenidas en el primer trimestre de 2016.

Otro tema delicado es la repercusión que tiene el incremento de la tasa de interés objetivo en el costo financiero de la deuda pública. Tenemos que al 30 de abril de 2017 el saldo de la deuda neta del sector público fue de 9.243 billones de pesos, y pues hay que pagar intereses sobre ésta en función de la evolución de la tasa de interés de los Certificados de la Tesorería (Cetes), los cuales han subido de 3.14 por ciento en diciembre de 2015 a 6.74 por ciento el 20 de junio pasado.

Esto implica que las nuevas colocaciones de deuda que hace el gobierno pagan el doble de intereses que los que se pagaban a finales del año antepasado, lo que presiona las finanzas públicas y deja menos recursos para programas de lucha contra la delincuencia, combate a la pobreza y desarrollo de infraestructura.

¿Entonces para quién trabaja el Banxico? Queda claro que sus decisiones de política monetaria no están siendo efectivas para controlar la inflación y que, por el contrario, perjudican a personas, familias, empresas y a los diversos órdenes de gobierno.

Todos los créditos a tasa variable se han encarecido y vemos cómo la tasa de interés que cobran algunas tarjetas de crédito ha aumentado en hasta 10 puntos porcentuales. No se diga de los nuevos créditos automotrices, los cuales también han subido en aproximadamente de dos a tres puntos porcentuales respecto a su nivel de hace un año, según un sondeo realizado por GAEAP.

Los créditos que solicitan las empresas, sobre todo las micro y pequeñas, también van para arriba mes con mes. Dado todo lo anterior, los miembros de la Junta de Gobierno del Banxico deberían mostrar más sensibilidad a lo que está sucediendo con las finanzas de las familias y empresas mexicanas, y deben dejar de tomar recetas de libro de texto para combatir la inflación.

Es cierto que en fechas recientes la mayoría de los analistas han ajustado al alza sus pronósticos de crecimiento económico para este
año, alentados por los buenos resultados del primer trimestre y por el dinamismo del sector exportador.

Sin embargo, las cifras macroeconómicas de la economía mexicana ocultan lo que ocurre con las familias y empresas micro y pequeñas, muchas de las cuales se están viendo en problemas de financiamiento y de escaso nivel de ingresos y ventas, y con la más reciente decisión de política monetaria del Banxico la situación para ellos no habrá más que empeorar.

*El autor es director general GAEAP.

Twitter: @alejandrogomezt

Correo: alejandro@gaeap.com

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