Opinión

El bajo crecimiento alienta al populismo

 
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El Inegi dio a conocer el viernes pasado que en su estimación oportuna del PIB del segundo trimestre del año hubo una caída de 0.3 por ciento respecto al primer trimestre de este 2016.

Si la comparación –a cifras desestacionalizadas– se presenta a escala anual, hay un crecimiento de 1.4 por ciento respecto al segundo trimestre del año pasado.

¿Qué comparación es la más pertinente? ¿La anual o la trimestral?

Dependiendo de lo que uno quiera observar.

La comparación, trimestre contra trimestre, ofrece una perspectiva más precisa de los movimientos de corto plazo. Es como si se viera la dinámica de la economía con una lupa.

Cuando el comparativo es con el mismo periodo del año pasado, que es el más usual, entonces la medición refleja los ritmos de mayor plazo.

Déjeme darle otro dato. El indicador coincidente, que publica mes con mes el Inegi, indicaba desde enero de este año una tendencia a la baja, que no se apreció plenamente en el primer trimestre, pero que allí estaba.

El indicador adelantado, también parte de los llamados indicadores cíclicos, empezaba a mostrar esta tendencia desde octubre del año pasado.

El día de hoy se van a dar a conocer las nuevas cifras y me temo que van a confirmar esta dirección descendente de la economía.

En su encuesta mensual entre especialistas del sector privado, el Banco de México encontró que la expectativa de crecimiento de la economía se ajustó a la baja a 2.28 por ciento, desde 2.36 por ciento del mes pasado.

Los datos entregados al Banxico fueron captados antes de conocer la estimación del PIB difundida por el Inegi, que probablemente haya quedado debajo de las expectativas, aunque las cifras originales hayan sido cercanas a los pronósticos.

Este viernes será Banamex quien ofrezca su encuesta quincenal de pronósticos económicos, y en ella ya se podrá ver el impacto que tuvieron los datos del PIB en la estimación de crecimiento para este año.

La realidad es que la economía mexicana no estuvo sola en el dato decepcionante del segundo trimestre.

El PIB de Estados Unidos creció apenas 1.2 por ciento. Si esta cifra se midiera como lo hace el Inegi, sería un crecimiento trimestral de apenas 0.3 por ciento.

Observando las cifras, trimestre a trimestre, pareciera haber una notable desaceleración que se ha acentuado desde el último trimestre del año pasado y que ha sido uno de los factores que han arrastrado hacia abajo a la actividad económica local.

Le reitero lo que le he expresado previamente en este espacio: uno de los factores de preocupación hoy debe ser la actividad económica al mismo tiempo que la estabilidad financiera.

Hoy me parecen todavía más desproporcionadas aquellas opiniones que expresaban que hay excesos de demanda en México.

Si más allá de la óptica económica, se le da dimensión a la perspectiva política, me parece que una economía que crece cada vez menos será un excelente pretexto para enarbolar discursos populistas que sean escuchados por quienes hayan sido afectados por el bajo crecimiento.

Ojalá que se tenga conciencia de ello.

Twitter: @E_Q_

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