Opinión

El aumento en las tasas de interés ha llegado, ¿Ahora qué?

 
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Krugman.

Así que el Consejo de la Reserva Federal ha elevado las tasas de interés. Fue un error, aunque no fue un error tan severo como hubiera sido hace un año. De cualquier forma, parece un buen momento para revisar a dónde pienso que está la economía de Estados Unidos, y lo que esta medida significa para las políticas monetaria y fiscal.

En este punto, la evidencia sugiere que la economía estadounidense está cerca del empleo pleno. No es tanto la tasa de desempleo nominal (que es cuestionable, dada la baja participación de la fuerza laboral), sino que el crecimiento salarial se ha acelerado, y la tasa de renuncias ha vuelto, más o menos, a los niveles previos a la crisis, lo que sugiere que los trabajadores se sienten muy bien con respecto a las perspectivas laborales.

¿Esto significa que ha dejado de existir el argumento a favor de las políticas fiscal y monetaria laxas? No, pero ahora es más sutil: depende principalmente del motivo cautelar. En este momento la economía se ve bien, pero las cosas podrían cambiar. Por supuesto que podrían mejorar, pero también podrían empeorar; y los costos de la debilidad son mucho mayores que los de la fortaleza inesperada, dado que no tendremos una buena respuesta de política si pasa lo primero.

Lo que significa es que, dado que las tasas de interés siguen estando cerca de cero, una racha de debilidad económica no puede combatirse con expansión monetaria fuerte. Y el estímulo fiscal discrecional es políticamente difícil, especialmente a la luz de la persona que pronto estará a cargo de las cosas. Esto sugiere firmemente que conviene ganar cierta inercia, y alejarse más de costa a sotavento (escoja la metáfora que le guste). Esto significa dejar que la economía gane fuerza, permitiendo que la inflación aumente modestamente. Como dije, creo que la Fed cometió un error; y yo daría la bienvenida a un incremento modesto (¿Uno o dos puntos? ¿Quizá más?) en los déficits presupuestales, especialmente si ello conllevara gasto en infraestructura. Pero, ¿qué pasaría si estuviéramos por recibir un estímulo fiscal significativo de Trump? No será bien focalizado, ni en términos de demanda ni de oferta. Su construcción de infraestructura cada vez se ve menos probable, así que estamos hablando de recortes de impuestos de alto nivel con multiplicadores bajos y pocos beneficios en el lado de la oferta. Dicha política podría reivindicar el aumento en las tasas de interés de la Fed, pero el banco central de todas formas debería esperar a ver qué pasa.

Mientras tanto, los déficits de Trump de hecho no harán mucho por impulsar el crecimiento, porque las tasas van a aumentar y habrá mucho desplazamiento. También, tal vez quizá tengamos un dólar más fuerte y mayor déficit comercial, como a la mañana siguiente de “La Mañana en Estados Unidos” del presidente Ronald Reagan.

Entonces, la perspectiva probable es la desindustrialización y un crecimiento no tan bueno. Como que no es lo que la gente esperaba.

Exigencias políticas, cultura y raza

El economista Brad DeLong escribió recientemente en su blog una reflexión interesante sobre los mercados y las exigencias políticas (aquí: bit.ly/2h6TdEu) que da en qué pensar. Sin embargo, me pregunto si la discusión de DeLong es demasiado abstracta. También me pregunto si reconoce plenamente la desconexión entre lo que piensan querer los votantes de Donald Trump y la realidad. Entonces, a continuación un comentario propio.

Lo que aborda DeLong es la creencia generalizada de, bueno, de la mayoría de la gente de que tiene derecho (o se ha ganado el derecho) a la buena mano que les ha dado la economía de mercado. Esto se refleja en la creencia más o menos universal de la gente rica de que se merece lo que tiene. Pero en este terrible año político, la historia tuvo que ver parcialmente con gente de estados de los Apalaches que exigía coléricamente el regreso de los buenos empleos que solía tener extrayendo carbón; pese a que el mundo ya no quiere más carbón, dada la fracturación hidráulica, y el hecho de que las industrias pueden obtener el carbón que siguen queriendo de minas a cielo abierto y minería de remoción de cimas, que no emplean mucha gente.

Y lo que dice DeLong es que lo que quieren los estadounidenses que anhelan el regreso del carbón son los puestos de trabajo que se merecen, donde ganan dinero. Lo que no quieren son dádivas del gobierno, no señor.

Un candidato limitado a los hechos no habría podido prometer a esta gente lo que querían. Trump, por supuesto, no tuvo ningún problema en hacerlo.

¿Pero realmente eso es todo? Los votantes de Trump de clase trabajadora, de hecho, reciben muchas dádivas del gobierno: son casi totalmente dependientes de la Seguridad Social para su jubilación; del Medicare para su cobertura médica cuando son ancianos; son bastante dependientes de los vales de comida, y muchos han recibido recientemente cobertura de la Ley de Servicio Médico Asequible.

Muchos también reciben pagos por discapacidad. No quieren perder esos beneficios, pero se las han ingeniado para auto convencerse (con mucha ayuda de Fox News y otras organizaciones) de que realmente no son beneficiarios de programas del gobierno, o que no están recibiendo “la buena asistencia”, que solo se destina a Esa Gente.

Y realmente podemos verlo en los patrones regionales. California es un estado rico, y un fuerte aportante neto al presupuesto federal. El estado se inclinó hacia Hillary Clinton. Virginia Occidental es pobre y es un enorme receptor neto de ayuda federal; se inclinó hacia Trump.

No pienso que haya algún tipo de análisis económico que pueda explicarlo. Debe de relacionarse con la cultura y, como siempre, con cuestiones de raza.

Twitter:@paulkrugman

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