Opinión

El arte de sentir

 
1
 

 

toros

Existen muchas definiciones de la palabra “arte”, desde distintos enfoques, como el técnico, el conceptual, y el que para mí realmente le da valor y sentido, que es el emocional y espiritual.

La tauromaquia no se puede entender sin la búsqueda de la creación artística, entendiendo ésta como la emoción generada ya sea por medio de la bravura, el peligro, el arrojo, la belleza o el dominio, pero principalmente por la sublime e indescriptible vibración que brota de las entrañas del torero y del público cuando se concibe arte en el ruedo.

Son sólo algunos los matadores con el privilegio de haber nacido con el don de crear arte. Hay quienes dominan al toro y generan emoción, hay quienes torean bonito y generan placer visual, los hay quienes emocionan por el arrojo y valor, pero torear con arte es otro tema de mayor profundidad tanto en el concepto como en el sentimiento.

El arte en el toreo duele, es atemporal, desgarra e hipnotiza, a unos los toma por sorpresa, benditos, ya que tienen la sensibilidad y con el toreo la descubren. Hay quienes lo saben y están en la constante búsqueda de esa sensación única, que no se puede reemplazar, no se puede confundir y no se puede tomar a la ligera.

Cuando un aficionado a los toros, nuevo o veterano, siente el arte del toreo, queda rebasado incluso para explicar lo experimentado. Es un exceso de placer visual que estimula los sentidos y da significado a la vida. Es muy fuerte, no es cada domingo; sin embargo, hay quienes se pasan la vida en los tendidos y carecen de ese privilegio, no por eso son mejores o peores aficionados, ese es un tema que va más por la vía del respeto y cultura taurina que de la sensibilidad.

Enlistar a los toreros con el don del arte es arriesgado e incluso irresponsable, por lo que tan sólo mencionaré algunos, antiguos y modernos: Juan Belmonte, Curro Puya, Gitanillo de Triana, Silverio Pérez, Cagancho, Martín Vázquez, Fernando de los Reyes El Callao, Rafael de Paula, Curro Romero, Javier Conde, Morante de la Puebla (quizá como el gran compendio del arte de la tauromaquia; ver a Morante es absorber la historia de la lidia como expresión humana), José Rubén Arroyo, y quien hoy me inspira a escribir, que es Jerónimo.

El verdadero arte del toreo es tan intenso y tan fuerte que es imposible se dé en cada toro o en cada tarde. La inconsistencia es quizá uno de los factores en común de estos hombres, que alejados de la estadística, su único objetivo ante el toro es expresarse.

El domingo 7 en La Plaza México, por momentos la intensidad del arte abrazó a los presentes por medio del toreo de Jerónimo. Nunca son faenas perfectas ante toros perfectos, se necesita que el toro se mueva y que medianamente tenga fijeza en los engaños, para que estos hombres privilegiados nos inunden con el arte de su toreo.
“Vaquero”, de la ganadería de Caparica, fue el cómplice de la obra.

Como el resto del encierro, resultó muy bien presentado, un toro negro como el terno de Jerónimo, con el que éste danzó con la muerte, zumbándose al astado por la cintura, con su personal forma de expresar el toreo. Es inexplicable, casi como un acto de fe que sólo se siente. La belleza de lo imperfecto, el abandono y la verdad. Es Jerónimo un torero tocado por Dios, es obligación ética y espiritual de las empresas y los aficionados disfrutar de su arte.

Confirmó la alternativa Antonio Lomelín, hijo del legendario matador acapulqueño. Mostró cosas buenas; distinto al padre en su expresión y personalidad.

Como testigo actuó Juan Pablo Llaguno, torero serio en el gesto y de alegres maneras, al ser un compendio de torería. Me encantó su desempeño y su forma de torear, sin alardes y con verdad. A este hombre hay que darle toros, tiene mucho que expresar y por su tauromaquia viene a enriquecer la oferta de estilos y conceptos. El clasicismo de sus formas merece ser apreciado por todos.

El domingo 14, Ignacio Garibay, maduro y artista; José Garrido, el poder del deseo; y lo que para muchos será un descubrimiento y para otros la confirmación de un gran torero, Diego Sánchez, ante un encierro de Arroyo Zarco, 16:30 horas, en La Plaza México.

Twitter: @rafaelcue

También te puede interesar:
Justicia taurina
La tradición primero
Misión cumplida

Sign up for free