Opinión

El año de Hidalgo de Mancera

  
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Miguel Ángel Mancera. (Cuartoscuro)

En el proyecto de Constitución de la Ciudad de México entregado por Miguel Ángel Mancera, ese que la Asamblea Constituyente discutirá algún día de estos, aparece un artículo, el cuarto, en el cual se enarbolan los “principios fundamentales” de esa propuesta; y ahí, junto con “el respeto a los derechos humanos, la defensa del Estado democrático y social de derechos”, etcétera, se menciona que uno de esos principios será “la preservación del medio ambiente”.

De hecho, en el artículo 17, denominado Ciudad Habitable, se habla del “derecho a un medio ambiente sano”. Así lo expone ese derecho de los capitalinos:

“Toda persona tiene derecho a un medio ambiente sano para su desarrollo y bienestar, así como el deber de protegerlo y conservarlo a fin de consolidar a la ciudad como un espacio ecológicamente equilibrado que responda a las necesidades ambientales y de desarrollo para las generaciones presentes y futuras.

“La Ciudad de México establecerá un sistema que garantice la corresponsabilidad entre las autoridades y sus habitantes para alcanzar progresivamente una superficie adecuada de áreas verdes…”.

Más sobre eso. En el artículo 21, sobre ordenamiento territorial, la propuesta de Mancera señala que “las autoridades adoptarán medidas para garantizar la recarga de los acuíferos, la conservación de los bienes naturales, el incremento de áreas verdes…” (subrayado mío).

Eso es lo que quiere para el futuro Mancera, porque para el hoy, el jefe de Gobierno quiere otra cosa, una muy distinta a incrementar las áreas verdes.

Si hace unas semanas fue noticia que la asociación Suma Urbana había detectado que el jefe de Gobierno ha dispuesto, sin mayor publicidad o comentario, y por supuesto con nula participación ciudadana, la modificación de seis grandes polígonos urbanos (Granadas, Alameda-Reforma, San Pablo, Tacubaya, Doctores y La Mexicana http://bit.ly/2djCa15), ahora se conoce un nuevo proyecto del gobierno capitalino, uno que podría poner en riesgo al Bosque de Chapultepec.

El viernes la Gaceta Oficial de la Ciudad de México publicó una convocatoria para un “proyecto ambiental, cultural, arquitectónico y sustentable para reutilizar un predio de la tercera sección del Bosque de Chapultepec”. (http://bit.ly/2f1Hoiy). Aunque el gobierno explica en esa convocatoria que pretende realizar un proyecto “recreativo, cultural y ambiental, mismo que se desarrolla en apego al Programa de Manejo del Bosque de Chapultepec”, una vez más desde la forma misma en que es comunicado, este proyecto mancerista suscita serias dudas.

La convocatoria es vaga en los alcances del proyecto, no especifica cuántas hectáreas de bosque estarán comprendidas en el mismo, lo único que dice la Gaceta es que es un “espacio ubicado en la calle José María Velasco número 130, Colonia Lomas Altas, Tercera Sección del Bosque de Chapultepec”.

¿Se trata del predio donde estaba Atlantis (30 mil metros cuadrados)?
¿Incluye también el que ocupaba el Rollo (10 mil metros cuadrados)?
¿Por qué sólo se dan cinco días para presentar la solicitud de registro para el proyecto? Con tan corto plazo, y en pleno puente como bien publicó Reforma, imposible no pensar que es una convocatoria a modo. ¿Qué uso de suelo tiene ese predio? ¿Por qué no restituir al bosque esos predios? ¿Por qué la secretaría de Medio Ambiente, que emite la convocatoria, promueve un proyecto recreativo?

Y si fuera una idea virtuosa, ¿por qué no se conoce al jurado?, ¿por qué no se amplían los plazos?, ¿por qué no se hace con plena participación ciudadana?, ¿por qué este intento de descontón ambiental?

¿Será que Mancera está en una especie de año de Hidalgo, periodo en el que, como se sabe, está muy mal visto dejar algo?

Son preguntas.

Twitter: @SalCamarena

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