Opinión

El año 2015 debe ser el año de las Pymes

Sobran los análisis que dan cuenta del débil crecimiento de la economía nacional en los dos primeros años de la actual Administración del Gobierno Federal. De acuerdo con cifras del INEGI, en el año 2013, el crecimiento económico fue de apenas 1.4 por ciento, mientras que en los primeros 10 meses de 2014 es de 2.0 por ciento, lo que nos lleva a refrendar nuestro pronóstico de que estaremos observando una tasa de crecimiento para todo 2014 de un 2.2 por ciento en el mejor de los casos.

Si tomamos en consideración que la población de México crece a una tasa neta anual de 1.0 por ciento (esta es la tasa a la que aumentó la población entre 2005 y 2010), pues entonces vemos que en términos per cápita efectivamente vivimos un estancamiento económico que ha agravado la pobreza y la desigualdad, al igual que ha contribuido al incremento de la delincuencia y de la emigración hacia Estados Unidos principalmente.

Los datos sobre el desempeño económico muestran que el modelo que hemos seguido está agotado y requiere de un viraje que mueva el enfoque de las políticas públicas hacía el apoyo decidido a las pequeñas y medianas empresas (Pymes), ya que instrumentando políticas que las fortalezcan es como se logrará un progreso continuo que se traduzca en más y mejores empleos de manera que se comience a cerrar la creciente brecha entre ricos y pobres, es decir, tendremos una economía más horizontal.

Esto cobra especial relevancia ahora que los precios del petróleo se han derrumbado y la mezcla mexicana de exportación se vende ya por debajo de los 45 dólares por barril. Si bien esto no nos impactará en este año 2015, gracias a las coberturas petroleras adquiridas por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público que garantizan 76.40 dólares por barril, si tendrán fuertes repercusiones en las finanzas públicas en 2016, año en el que si el gobierno federal no hace nada para anticiparlo desde ahora, nos llevará a un alza de impuestos, fuertes recortes en el gasto público o contratación de mayor deuda (esto último perjudicaría la calificación de la deuda soberana de México).

México no se puede dar el lujo de esperar que reboten los precios internacionales de petróleo, como seguramente lo hará Venezuela. Es por ello que urge tomar medidas para que la economía nacional crezca para generar los 2.5 millones de empleos faltantes, y para que las finanzas públicas se despetrolicen. Por eso la necesidad de apoyar a las Pymes de manera decidida, tal y como ya lo comenzamos a ver con los decretos publicados en favor de los sectores calzado, vestido y textil. Sin embargo, queda claro que aún falta mucho por hacer en esta materia ya que hay 21 ramas de actividad manufacturera en nuestro país.

El cambio de enfoque requerido no será sencillo, enfrentará grandes resistencias dentro de la burocracia del propio gobierno federal ya que implica más trabajo, además de que requiere de una correcta planeación en aras de lograr una nueva etapa de desarrollo industrial en la era moderna de México. Y es que ya quedó claro que no basta con las reformas estructurales aprobadas en 2014, se requieren varios motores que echen a andar la planta productiva del país, la que incluye a los sectores de la manufacturera y la construcción.

Desde nuestra óptica, algunas de las líneas estratégicas de apoyo a las Pymes son las siguientes:

1. Revisión del marco fiscal: Este es un clamor por parte del sector empresarial del país, el cual demanda incentivos fiscales que fomenten la inversión productiva y la contratación de personal. Desafortunadamente, ahora en día, México tiene un sistema fiscal que castiga producir en México, pero por otra parte, debido a las crecientes facilidades a la importación y las disminuciones de aranceles, se fomenta dejar de producir en México y mejor importar los productos. Esto debe cambiar de manera que los empresarios nacionales y extranjeros tengan los incentivos para producir en territorio nacional.

2. Respeto al estado de derecho: Un importante aspecto a mejorar es el legal, y si bien este es el más amplio de todos, quisiera concentrarme en lo relacionado al combate a la subvaluación y contrabando de mercancías. Y es que en aras de “facilitar” el comercio internacional el gobierno federal, desde tiempos del presidente Felipe Calderón, desmanteló los instrumentos de control en las aduanas, lo que permite que algunos importadores declaren precios por debajo del costo de fabricación e ingresen más mercancías de las que señalan en sus pedimentos de importación. Todo con el fin de no pagar impuestos. Si bien se ha avanzado en esta materia con los sectores calzado, vestido y textil, es necesario redoblar los esfuerzos y combatir la corrupción en las Aduanas del país y modificar la Ley Aduanera para restaurar los instrumentos que le permitían a la autoridad combatir a los importadores que trabajan al margen de la ley en perjuicio de las empresas y empleos mexicanos.

3. Tipo de cambio competitivo y fomento a las exportaciones: El reciente ajuste en el tipo de cambio ocasionado por la volatilidad internacional ante la inminente alza en las tasas de interés en Estados Unidos representó oxígeno para los fabricantes nacionales exportadores y no exportadores. A los primeros les genera más pesos por sus ventas al extranjero, disminuyó el precio de sus productos en dólares, y los motiva a exportar más; mientras que a los segundos les quitó presión por parte de la creciente importación de bienes de consumo final.

Las expectativas de la mayoría de analistas indican que el dólar se mantendrá en 2015 por encima de los 14 pesos, lo cual sin duda ayudará a la producción nacional, lo que aunado a la recuperación económica de Estados Unidos, se traducirá en más empleos en México. Sin embargo, si el Banco de México, con el fin de controlar la inflación mediante la importación de productos baratos, decide subir demasiado las tasas de interés para tener un dólar por debajo de los 14 pesos, estaría descarrilando la mejora económica que podremos tener en este año.

Un aspecto adicional que es importante destacar es la labor que debe realizar Proméxico, institución que no ha brillado en esta administración por sus apoyos a las empresas exportadoras. La falta de recursos y creatividad les ha impedido llegar a las Pymes, pero esto debería de cambiar.

4. Acceso al crédito: Es prácticamente generalizada la expectativa de que este año subirán las tasas de interés en nuestro país, a la par con los ajustes en la política monetaria por parte del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos. Dada esta situación es muy importante que las instituciones financieras no quieran abusar elevando demasiado las tasas de interés en perjuicio de empresas y familias.

Otro aspecto importante es que la reciente reforma financiera no se ha traducido en una mayor dinámica de otorgamiento de crédito por parte de los bancos, y de hecho se acaba de informar por parte del Banco de México que en 2014 se dio la tasa de crecimiento del crédito al consumo más baja desde 2010. Pero más allá de este dato, lo importante es que fluya el crédito destinado a los proyectos productivos de las empresas y que éste sea otorgado a tasas preferenciales, y en este sentido instituciones como Nafin tienen mucho por hacer.

5. Apoyos para adquisición de maquinaria: Es importante que se destinen montos adicionales a programas tendientes a apoyar a las empresas en la adquisición de maquinaria, los cuales otorgan hasta 50 por ciento del recurso a fondo perdido por parte del Gobierno Federal, mientras que el restante 50 por ciento lo pone la empresa. Estos programas han sido exitosos, pero los montos con los que se apoya han sido bajos. Sería importante que éstos crecieran y que además se flexibilicen las reglas de operación para que más empresas puedan acceder a estos apoyos.

6. Desarrollo de centros de innovación y desarrollo que brinden servicios a los industriales con precios preferenciales: Finalmente, debe haber apoyos para que los diferentes centros de innovación y desarrollo que quieren construir diversos sectores productivos del país se puedan materializar. Estos centros pueden ser de gran ayuda para impulsar la competitividad de las diferentes ramas de actividad, y ayudarán a muchas empresas, sobre todo Pymes, a generar productos con un mayor valor agregado.

Este es sólo un breve listado de acciones que se deben implementar. Lo que debe quedar claro es que para que la economía crezca se requieren acciones concretas y planeación, no simples buenos deseos. Ya la historia nos ha enseñado lo que sucede cuando no hay congruencia entre lo que se dice y lo que se hace, lo cual en ocasiones trae resultados funestos, como cuando José López Portillo en 1982 le dijo a la nación que defendería el peso como un perro, pero nuestro país carecía de la debida planeación económica que permitiera salvar al peso de la debacle que estaba por llegar. Y efectivamente, en lugar de implementar una correcta planeación económica el presidente le echó la culpa a los mexicanos “saca dólares” de lo que pasaba. Es decir, todos tienen la culpa menos el gobierno.

México está a tiempo de hacer ajustes que le permitan transformar su economía, y más allá de las reformas estructurales, sentar las bases para un crecimiento más horizontal, de mayor creación de empleos y que tenga posibilidades de ser sostenible en el tiempo. Ojala que las autoridades lo entiendan y no se duerman en sus laureles pensando que este será un buen año sólo porque la economía de Estados Unidos nuevamente está creciendo.

Director General GAEAP

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