Opinión

El absurdo de enfrentarse a Brasil

No. No hablo del juego de hoy a las dos de la tarde. Ese es producto del azar.

Ni modo, no somos cabeza de serie y nos tocó bailar con la más fea (¿o el más feo?).

Hoy veremos si los destellos del buen juego que vimos el viernes pasado y que en diversas ocasiones le han alcanzado a México para derrotar a Brasil, son suficientes para lograr esa hazaña.

O quizá prevalezca la normalidad y Brasil nos derrote en el juego de hoy.

Pero, lo que es un absurdo es competir con Brasil en economía. La verdad es que estamos en grupos diferentes. Ganamos y nos ganan. Todo depende de cómo midamos.

El orgullo –y la ignorancia– le picaron a Lula hace unos días y señaló un conjunto de verdades y algunas mentiras.

Lula dijo algo que es completamente cierto: en materia energética, México está emprendiendo los cambios que el gobierno de Cardoso, predecesor de Lula, realizó en los años noventa.

Petrobras dejó de ser monopolio estatal y se convirtió en empresa pública, es decir, que cotiza en los mercados y está sujeta al control y escrutinio como las firmas que están en la Bolsa. Además, es líder mundial en aguas profundas.

Nos dolerá esa afirmación pero es un hecho. Estamos –ojalá– haciendo una reforma energética que va 20 años atrás de la de Brasil.

Lula gestionó que Brasil fuera sede del Mundial y de las Olimpiadas, en el momento en el que ese país era centro de atracción mundial. Era el único país latinoamericano de los BRIC y parecía ser el ejemplo de un caso exitoso de reformas, con todo y un presidente de izquierda.

Al paso de los años, nos dimos cuenta de que la capacidad de crecer y progresar era algo mucho más complejo que la cotización de Petrobras en la Bolsa.

Pero además, un país tan grande y complejo, anda desde hace tiempo caminando en el borde del abismo, con desequilibrios fiscales, corrupción al mayoreo, problemas sociales y alta dependencia a la suerte de los precios de las materias primas.

La dimensión de ese país, que es casi un continente, es otra. Este año alcanzó los 200 millones de habitantes.

Su PIB en dólares, a paridad de poderes adquisitivos, es de 2.4 billones (trillions) de dólares contra el nivel de 1.8 billones de México. Esto significa que su economía es 33.3 por ciento más grande que la de México.

En términos de mercado interno, nos ganan por mucho.

Pero en cuanto a exportaciones, esa es otra historia.

El año pasado las exportaciones totales de Brasil alcanzaron 242 mil millones de dólares. Las de México fueron 57 por ciento superiores y alcanzaron 380 mil millones de dólares.

Estamos, sin duda, mejor en algunas cosas. Y, no lo podemos negar, ellos nos superan en otras.

El tema de fondo es que, como en el futbol, estamos lejos de sólo competir con Brasil. En inversión, exportaciones, mercados, hay que competir, como en el futbol, incluso con los propios países desarrollados, y con otros de América Latina, y contra los de Europa del Este, y aun contra los africanos y el Medio Oriente.

No nos ensañemos con Lula o Brasil, al margen del resultado de hoy. El mundo en el que nos ha tocado vivir es mucho más complejo que esa absurda rivalidad.

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