Opinión

Eficacia en cortinas de humo

 
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  [Se sospecha que los colaboradores de Moreira lavaron más de 2 millones de dólares cada uno./Curtoscuro] 

Se acaba de firmar con un grupo de bancos una reestructura más de la colosal deuda pública del gobierno estatal de Coahuila. Desde que hace más de cuatro años se descubrió el descomunal endeudamiento contraído por el anterior gobernador Humberto Moreira, hermano por cierto del actual de nombre Rubén, van varias reestructuras que se llevan a cabo. En cada ocasión se dice que es para mejorar las cosas y sin embargo lo que finalmente se informa es exactamente lo contrario: aumento del saldo adeudado y mayor pago de intereses.

Aunque no es el tema en sí de este artículo, se trata –el de la deuda- de un caso de escándalo, que siempre fue manejado, antes de ser literalmente descubierto, con total opacidad y el mayor sigilo. Hasta que el asunto ya no se pudo guardar más en secreto y estalló. En su gestación hubo de todo. Desde falsificación de documentos de la Legislatura local, para simular autorizaciones de ésta al brutal endeudamiento, hasta lo más obvio: el desconocimiento de a dónde fue a parar la mayor parte de los recursos, cuyo monto al descubrirse las maniobras ascendía a casi 35 mil millones de pesos, recibidos éstos en préstamo de los bancos supuestamente para ser destinados “a obras públicas productivas”, que nadie sabe, por tal cantidad, dónde están.

Latrocinio pues puro, liso y llano. Y los responsables, Moreira y corifeos, tan campantes como siempre. Con casos como éste, se explica uno porqué San Agustín definió alguna vez al gobierno civil como “bandidaje organizado”.

Como es de suponer, el gobierno de Coahuila y sus interesados seguidores hacen hasta lo indecible por mantener el tema fuera de los medios y de la discusión pública. Tienen sus gatilleros de prensa, quienes cada vez que alguien trae el tema a colación lo arrinconan con propósitos de linchamiento. Salen entonces con frases tales como: “no saben otra”, “ya cambien de disco”, “otra vez salen con lo mismo”, como si el asunto fuera baladí y sin la menor repercusión en la vida pública de Coahuila. Es exactamente lo contrario, es decir, de la mayor importancia para el presente y el futuro de la entidad.

Pero como son perversos y no tontos, tienen una estrategia bien definida para cuando, al no haber más remedio, el tema necesariamente ha de salir a colación. Como en los casos en que se han llevado a cabo las reestructuras del gigantesco endeudamiento. Sacan entonces un tema polémico a manera de cortina de humo para distraer la atención, ganarse a un sector específico de la población, por lo general pequeño en número o escasamente representativo, aunque belicoso en sus posiciones. Provocan así que el tema de verdad importante, como el de la megadeuda o el de las crisis que Coahuila ha vivido en materia de violencia e inseguridad pública, sea relegado, silenciado, olvidado de un día para el otro.

Simultáneamente posicionan uno distinto. Así lo han hecho en ocasiones anteriores con éxito. Como cuando metieron a debate asuntos como el del matrimonio entre parejas del mismo género y la adopción de menores por parte de éstas. Ahora lo han hecho con la propuesta de la total despenalización del aborto. Y tienen en cartera la prohibición de las corridas de toros.

Sobre ambos temas, no deja de ser y parecer grotesco que defiendan con pasión, sin duda más fingida que real, la integridad física y la vida de animales irracionales, al mismo tiempo que sentencian a muerte, sin posibilidad de defensa alguna, a seres con racionalidad en potencia y dotados de un sistema nervioso que les hace percibir el dolor con la misma intensidad que lo sienten los nacidos de su misma especie. El hecho es que hasta ahora su estrategia les ha funcionado. Porque no son tontos, aunque sí perversos, han encontrado muy bien el secreto para hacer eficaz el “bandidaje organizado”.

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