Opinión

Efectos negativos y positivos de la caída en el precio del petróleo

 
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El declive en los precios del petróleo

La disminución en el precio de la mezcla mexicana de petróleo de exportación a niveles inclusive por debajo de los 20 dólares por barril (aunque cabe señalar que gracias a la ola de frio en el la región noreste de los Estados Unidos se dio un repunte en éstos y cerraron en 22.77 dólares por barril el viernes 22 de este mes), ha traído dificultades a la economía nacional. Por una parte, la caída en el valor de las exportaciones de este recurso en 44.6% en los primeros once meses de 2015 implicó que entraran 17.887 miles de millones de dólares menos al país, lo que ha sido factor para que el peso mexicano se debilite frente al dólar estadounidense.

Por otra parte, la caída en el precio del petróleo se ha traducido en menores ingresos públicos, los cuales han tenido que ser compensados con otras fuentes de ingresos, tales como la contratación de deuda por parte del sector público federal. En el caso de la deuda interna, ésta aumentó en los primeros once meses de 2015 en 413.6 mil millones de pesos respecto al monto registrado al cierre de diciembre de 2014; mientras que la deuda externa neta del sector público federal se elevó en 14.7 mil millones de dólares respecto a lo registrado al término de 2014. De esta manera, al mes de noviembre de 2015 (dato más reciente disponible al momento de escribir estas líneas) el saldo de los Requerimientos Financieros del Sector Público sumaron 8.338 billones de pesos, el saldo más alto de la historia.

No obstante lo anterior, hay un aspecto positivo ocasionado por la caída de los precios internacionales del petróleo, y es el hecho de que ha forzado a la autoridad fiscal mexicana, a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y al Servicio de Administración Tributaria, a preocuparse por ampliar la base de contribuyentes haciendo que quienes no pagaban impuestos ahora si los paguen. Además de que se han implementado medidas de control, severas para algunos, que han disminuido los índices de evasión de impuestos.

De acuerdo con declaraciones de Aristóteles Núñez, Jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT), al cierre de 2015 se dio un crecimiento anualizado de 11.4% en el padrón de contribuyentes de México al pasar de 46.3 a 51.6 millones, de los cuales el 4.5% corresponden a contribuyentes del Régimen y Corporación Fiscal. Por su parte, en el año 2015 la recaudación tributaria fue de 2.7 billones de pesos, lo que representa un incremento de 19 por ciento respecto a lo recaudado en 2014.

Con acciones como estas, México sigue transitando para convertirse en una nación cada vez más equitativa en su marco fiscal, y sobre todo, menos petrolizada en su dependencia respecto a exportaciones totales y el financiamiento de las finanzas públicas.

En este sentido, en una nota del periódico El Financiero, se menciona que Alejandro Werner, director para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, señaló que México "claramente" ya no es un país petrolero pues sus exportaciones netas del producto son bajas y el impacto de los ingresos por la venta de crudo en las finanzas nacionales es menor de lo que era. Dado lo anterior el mercado cambiario está sobrerreaccionando respecto al impacto que la caída del precio del petróleo causa a la economía nacional.

Como se ha mencionado en otras entregas, el abatimiento de la economía informal es una urgente necesidad para México, ya que de acuerdo con el INEGI, al mes de noviembre de 2015, la Tasa de informalidad laboral era del 58.0% de la población ocupada, mientras que la Tasa de Ocupación en el Sector Informal era de 27.4% de la población ocupada también. Estas tasas son superiores a las observadas en noviembre de 2014 cuando ascendieron a 56.8% y 26.5% respectivamente. Esto significa que el crecimiento de la Población Económicamente Activa (PEA) en 2015 fue superior al incremento en el número de trabajadores registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el cual fue de 3.74%, lo que implica un incremento de apenas 644,446 unidades.

El problema de la informalidad se aprecia aún más grave si tomamos en cuenta que de acuerdo con el INEGI, en el año 2014 la economía informal representó el 23.7% del PIB nacional, y ésta generaba el 57.8% del empleo; es decir, casi dos de cada tres mexicanos labora en condiciones de informalidad.

Por todo lo anterior, el hecho de que haya caído el precio del petróleo esto haya forzado al SAT a incrementar su base de contribuyentes, debe ser considerado como algo positivo para la economía nacional; sobre todo porque las empresas que se encuentran en la ilegalidad constituyen una fuente de competencia desleal respecto a las formales.

Una empresa que no paga Impuesto Sobre la Renta (ISR) ni Impuesto al Valor Agregado (IVA), y que tampoco tiene a sus trabajadores registrados ante el IMSS, puede darse el lujo de vender sus productos más baratos respecto a quienes si pagan impuestos desplazando así la producción de las empresas formales. Es por esta razón que la economía informal es un cáncer para la economía que inclusive provoca que alguna empresas formales eventualmente se muevan hacía la informalidad en aras de conservar sus mercados.

Dado todo lo anterior, es positivo que se haya fijado una meta por parte del SAT para 2016 en el sentido de incrementar otro 20% la recaudación. Pero aquí lo importante es que se logre aumentando aún más la base de contribuyentes y haciendo que los que no pagan bien sus impuestos ahora si lo hagan. Si el SAT opta por la opción de aumentar su recaudación en base a los contribuyentes cautivos entonces sus acciones fiscalizadoras tendrán un efecto recesivo en la economía al desacelerarla.

Por su parte, es importante que el sector público, en especial el gobierno federal, asuma un compromiso de ser más eficiente y transparente en la ejecución del gasto público. Es necesario destinar más apoyos para programas tendientes a que las empresas puedan adquirir maquinaria y equipo que las vuelvan más eficientes y productivas, así como a programas de internacionalización de la industria; y de manera paralela que se eliminen los gastos superfluos que no generan riqueza y que tampoco sirven para abatir la pobreza.

México está en un momento decisivo en su historia que nos hará menos dependientes del petróleo, si lo logramos, en unos años cuando los precios del petróleo se recuperen entonces estos recursos podrán utilizarse para gastos de inversión, innovación y desarrollo tecnológico; y no para sufragar el creciente gasto corriente como ha ocurrido a lo largo de nuestra historia.

Director General GAEAP.

Coprreo:alejandro@gaeap.mx

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