Opinión

Efectos del cambio en los flujos globales de capitales

 
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ME. El dólar le pegará a la inflación.

El cambio en el ciclo de los flujos globales de capitales que se inició hace algunos meses afectará aún más a la gran mayoría de las economías del mundo, en distinta medida dependiendo de su exposición a los mismos, a la fortaleza de sus mercados internos y, sobre todo, a sus requerimientos de financiamiento.

La situación actual es sólo la continuación de los fuertes ajustes que el gobierno norteamericano realizó para enfrentar la crisis financiera de 2008-9, en la cual la gran mayoría de los grupos financieros de ese país y de otros tuvieron que ser apoyados para evitar su quiebra, así como una masiva inyección de liquidez para impedir una nueva crisis económica como no se había tenido en varias décadas. Así, los agregados monetarios de la Fed pasaron de 890 mil millones de dólares en el año de 2008, a 4,502 mil millones de dólares en la actualidad, esto es se quintuplicaron en un lustro.

Esta increíble expansión monetaria de dólares cambió, de distintas maneras, la forma en que los gobiernos y las empresas en todo el mundo realizaban sus esquemas de financiamiento, de comercio e incluso de operación. El crédito era más barato en dólares, por lo que fue creciente el porcentaje de pasivos que los gobiernos y las empresas tenían en esta moneda. Por otro lado, esta expansión incrementó las reservas internacionales en dólares de los distintos países, lo que a su vez propició una política monetaria expansiva en los mismos. Como los distintos gobiernos tenían reservas internacionales más elevadas creían que podían aumentar su gasto público sin temor a romper sus políticas ortodoxas y sin perjudicar sus tipos de cambios, especialmente en Latinoamérica y en diferentes países exportadores de materias primas y de petróleo.

Por otro lado, la mayor cantidad de dólares abarató su precio, lo que no se percibió como una devaluación de la moneda de Estados Unidos, sino como un fortalecimiento de las distintas divisas lo que permitió incrementar sus importaciones, dando una sensación de bienestar a sus consumidores.

Hoy se revierte esta política monetaria y los flujos empiezan a correr en la dirección contraria, es decir de los demás países hacia nuestro vecino del norte. Esto será especialmente fuerte en aquellos casos en que su banco central siga una política monetaria expansiva, como es el caso de la Unión Europea, Japón y China entre otros. Se calcula que sólo de China han salido cerca de 700 mil millones de dólares en los pasados meses, lo que devalúa su moneda y abarata sus productos en los mercados globales.

Ahora los efectos serán en dirección contraria: El dólar seguirá fortaleciéndose lo que equivale a decir que las demás monedas se debilitarán en los siguientes años, incluido el peso mexicano. Por lo mismo serán más caras las importaciones de productos norteamericanos, pero no así las de otros países que tengan una mayor devaluación, lo que obligará a las empresas a revisar la posición geográfica de sus proveedores.

Por otro lado, será más caro el financiamiento en dólares, una vez tomado en cuenta el ajuste cambiario, lo que obligará a buscar acreedores de otros lados. Sin embargo, varias empresas y gobiernos no podrán cumplir con sus deudas en dólares lo que obligará a reestructurar sus deudas o incluso declararse en suspensión de pagos en el futuro cercano. Esto a su vez impactará de manera negativa a distintos bancos.

Entre los casos más preocupantes están aquellos donde los gobiernos prosigan con políticas monetarias expansivas o que tengan un desequilibrio fiscal elevado, ya que estos financiarán la salida de capitales, lo que se reflejará en una mayor devaluación de sus monedas. Veremos en el corto plazo economías que no podrán hacer los ajustes correspondientes que se podrán colapsar.

México ha hecho ajustes y reformas importantes en las pasadas décadas, lo que nos permite ser más optimistas que en otras naciones, pero sería un error pensar que son suficientes para permitir un crecimiento sólido de nuestro país en los siguientes años. El creciente monto de la deuda pública y la inseguridad en una parte importante del territorio nacional, la situación financiera de Pemex y la magnitud de la economía informal son sólo algunos de los temas que siguen preocupando a los inversionistas nacionales y extranjeros.

Correo:benito.solis@solidea.com.mx

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