Opinión

Educación, nuestros pies de barro

 
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ME. Educación: nuestros pies de barro.

México ocupará este año el lugar número dos del mundo como exportador de autos a Estados Unidos. Ocupamos el lugar 15 del mundo en exportaciones totales. El tamaño de nuestra economía nos coloca en la posición número 13 a nivel mundial, según datos del FMI. Por el tamaño de la población estamos en la posición número 11… pero por la calidad de la educación primaria, estamos en el lugar 102 entre 124 países analizados por el reporte que ayer dio a conocer el World Economic Forum (WEF).

Además, en el rango de edad de 15 a 24 años, la valoración del sistema educativo quedó en la posición número 107.

The Human Capital Report 2015, la evaluación internacional del WEF en materia de dimensión y calidad del capital humano a nivel global, presenta su segunda entrega anual luego de la de 2013.

En el índice general sobre capital humano que construyó el WEF, México se ubicó en la posición número 58, igual que el año pasado, más o menos a media tabla, pero en la calidad de la educación básica y del sistema nos fuimos a la parte baja de la clasificación.

En la proporción de fuerza laboral calificada en el total también nos quedamos abajo. Con la posición 105 entre empleados con calificación media y el lugar 70 en los trabajadores con elevada calificación.

La valoración del WEF nos pone nuevamente frente a nosotros la condición lamentable de nuestra educación básica.

Pero, hay más que eso.

Gran parte de la educación pública universitaria también se encuentra en una condición lamentable. Y nos hace falta una enorme cantidad de instituciones que formen técnicos de primer nivel que tengan habilidades aunque no cuenten con títulos universitarios. Necesitamos miles de ingenieros petroleros, geólogos, mecánicos, marinos, etcétera, que en muchos casos vamos a tener que importar, por citar sólo el caso de la reforma energética.

Me temo que el cuello de botella más grande que tendremos si de verdad queremos que nuestra economía crezca en los siguientes años, será precisamente la falta de personas con conocimiento, talento y capacidad de aprendizaje que los cambios del país requieren.

Uno puede criticar cuanto se quiera a la reforma fiscal, pero sin ella, probablemente los recortes que hubieran tenido que hacerse al gasto público en este año y el siguiente habrían sido mucho más drásticos.

En el caso de la reforma de telecomunicaciones, falta que en la realidad cambien muchas cosas, pero en lo inmediato ya hay bajas en muchas tarifas de los servicios.

Aunque la reforma energética sería mucho más entusiasmante con precios de crudo cercanos a 100 dólares por barril (como estaban cuando se aprobó), la realidad es que llegarán inversiones enormes y veremos una caída sostenida en los precios de la electricidad, así como muy pronto competencia en hidrocarburos y aun en gasolinas.

Pero una de las primeras reformas aprobadas y que además llegó con el respaldo de todas las fuerzas políticas, la educativa, no se ve para cuándo entregue resultados positivos.

A mi parecer es la más trascendente de todas y al mismo tiempo la que está paralizada y sin aterrizar.

Ojalá entendamos que sin un cambio profundo en materia de educación, con todas las demás estamos construyendo un monumento con pies de barro, que tarde o temprano se nos vendría para abajo.

Twitter: @E_Q_

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